Entrevista

Entrevista | Chris Sharp y Martin Soto Climent


Por Pamela Ballesteros / @apoteosis_ | Abril, 2015 

A dos años de su apertura, Lulu se ha convertido en un sitio referente dentro de la escena artística en la ciudad de México. Fundado y dirigido por el artista Martin Soto Climent y el curador Chris Sharp, Lulu mantiene un statement claro: mostrar obra crítica y abrir un diálogo a la reflexión. Visitamos la galería para platicar con Martin y Chris.

01—¿Actualmente qué significa abrir un espacio autónomo de exhibición de arte contemporáneo en la ciudad de México?

Chris: Esto es Lulu, un espacio autónomo que no depende de otros recursos, ni de becas ni de ningún otro recurso para sostenerse.

Martin: Es interesante porque creo que realmente hay pocas cosas autónomas que se llevan a cabo con el mismo compromiso con el que se hacen las cosas institucionales. En la ciudad la mayoría de los espacios o iniciativas suceden cuando existe un apoyo, difícilmente se arrancan prescindiendo de él, es justo a lo que se le llama paternalismo.

Me parece que en todos lados y siempre hacer algo autónomo ha significado lo mismo, significa que alguien genera una iniciativa independientemente de sus circunstancias, y a partir de ello se las ingenia para lograrlo sin estar atado ni comprometido con ninguna institución o poder establecido.

Esto para ambos es súper importante. Desde que arrancamos Lulu la idea era hacer algo que girara en torno a nuestro gusto y a lo que queríamos presentar, sin embargo nosotros no somos el objetivo, tenemos muy claro para quien va.

02—¿Y para quién va?

M: Lulu es un poco extraño, porque durante un año casi todo el público que tuvimos era extranjero, poco a poco nos fuimos ganando el nacional. Cuando Chris y yo empezamos uno de los objetivos era mostrar arte que difícilmente se puede ver aquí, arte que no está dentro del gusto de las galerías o en los programas de las instituciones, precisamente para acercarlo al público mexicano, para darle acceso.

Para mí lo más interesante son los jóvenes artistas, y una de las intenciones es generar en ellos reflexión a partir de lo que traemos, reflexión para bien o para mal, pueden estar completamente en contra pero con ello reafirmar su postura. Esta es la manera en la que el espacio puede funcionar.

03—En este sentido el espacio pareciera funcionar para una comunidad local, ¿hay búsqueda por generar nuevos públicos?

M: Todo el tiempo. Por ejemplo, hacemos las inauguraciones los sábados, día en el que el mercado está aquí afuera, abrimos desde las doce del día hasta las seis de la tarde, precisamente porque tratamos de que sea accesible para todos. Entran desde los interesados en el arte contemporáneo que saben lo que se está mostrando, hasta los vecinos y a veces gente de los puestos.

Creo que cuando tienes una iniciativa como ésta comunicas por muchas vías, la obra, la exposición y la presencia del artista comunican, el espacio en sí mismo al ser un cuarto en lo profundo de esta casa en este barrio también comunica. Entonces a veces lo que se lleva la gente es mucho más rico que el simple hecho de ver una u otra pieza, es algo muy valioso.

Y es una característica de Lulu, al ser un espacio accesible genera otro tipo de respeto porque entras a nuestra intimidad. La gente entonces se relaciona de otra manera, al acercarse poco a poco la distancia se va cerrando, porque se trata de entrar al cuarto de una casa sin más pretensiones. Y por varias razones lo hemos hecho así, una es porque no podíamos hacerlo de otra manera, no teníamos presupuesto para algo más, en ese sentido hemos sido muy honestos para hacer lo mejor que podemos con los recursos que tenemos, creo que hemos logrado más de lo que podíamos.

04—¿Cómo ha sido la interacción de Lulu con el circuito de espacios independientes?

C: Es chistoso, tenemos mucho respeto por todos los espacios, pero estamos en otra trayectoria porque ellos son mucho más jóvenes y tienen programas distintos, nosotros lo que buscamos es algo más establecido. Sin embargo, creo que lo que tenemos en común, y lo más importante, es este hecho de creer en otro mundo, casi en contra escena o de agregar otra escena sobre lo que está pasando. Todos traemos algo muy distinto.

M: Eso es increíble, cada espacio tiene una personalidad y creo que tuvimos la suerte de brotar casi al mismo tiempo. Y de alguna forma sí convivimos y somos muy abiertos a acercarnos y colaborar con ellos, es importante mantener una especie de unidad, aunque tengamos cada uno un carácter distinto. Otra cosa muy interesante es que ahora es muy claro que existe este circuito, y todos los espacios tenemos relación con otros espacios extranjeros, lo que genera redes internacionales que en este momento son inevitables.

05— Lulu tiene una escala muy específica, lo que requiere que las exposiciones sean muy precisas y cuidadas. Platíquenos sobre el programa curatorial, ¿a qué responde la selección de obra?

C: Lo que presentamos debe tener un punto de fricción con la escena del DF, hay mucho que podríamos mostrar y muchos artistas que nos interesan, pero que no tendría un impacto. Para nosotros es importante agregar una confrontación, una perspectiva diferente.

M: Nuestras exposiciones no son casuales, ni inocentes. De hecho podría decir que son pasivas pero tienen mucha intención, sin embargo no es una intención estridente, no nos interesa hacer mucho ruido pero sí generar un impacto que detone algo.

C: Exacto y justamente para nosotros una cuestión muy importante son los artistas que piensan plásticamente, un hilo conductor de los artistas que presentamos —que no necesariamente son artistas conceptuales— es que tienen muchas ideas y las articulan de manera plástica, a través de los materiales y de la exposición, sin un exceso de lenguaje.

M: Es verdad que hay que ser muy preciso para trabajar en Lulu, y eso como artista te lo puedo decir. Los espacios pequeños son mucho más complejos que los grandes, porque en un espacio grande pones tres o cuatro cosas y se vuelve un gesto prácticamente heroico: la radicalidad de dejar ese vacío, pero ese vacío está a tu favor. Por el contrario en un espacio pequeño colocar una pieza puede resultar insuficiente, tres piezas ya puede ser barroco, cuatro ya es decorativo, entonces encontrar un balance en cada muestra es muy complicado. De esta manera el trabajo entre nosotros se vuelve muy estrecho, porque nos interesa que las muestras tengan un alto nivel de calidad y para lograrlo involucramos en gran medida a los artistas durante el montaje.

06— ¿Qué otras dinámicas suceden alrededor de la casa durante el periodo de exhibición?

M: Han sucedido muchas cosas, como parte de las inauguraciones hacemos performances, organizamos pláticas y distintas presentaciones, también están las publicaciones y catálogos, los cuales tienen una línea muy definida, estas cosas son las que controlamos, pero independientemente suceden muchas otras que me parecen muy valiosas. Una dinámica de la que no fuimos conscientes al principio fue que de pronto la ciudad de México se volvió muy atractiva, se convirtió en un centro para extranjeros, revivió internacionalmente y en este contexto funcionamos como un centro de relaciones y un generador de comunidad.

07—Al estar en constante acercamiento e intercambio con la escena contemporánea internacional, en contraste, ¿cómo perciben la propuesta artística en México?

M: Esa pregunta es como un talón de Aquiles, porque desde que arrancamos Lulu teníamos la intención de hacer un proyecto o un programa mixto, artistas mexicanos y artistas internacionales, y nos ha costado mucho incluir a los mexicanos. Ha sucedido por distintas razones, y creo que es un síntoma que no sólo atañe al arte contemporáneo, atañe a toda la sociedad, hay un gran problema de imitación de fenómenos exteriores sin realmente comprender cuál es su origen o su sustento, entonces se trata de incorporarlos en lugar de generarlos desde el interior.

El arte contemporáneo es ya en sí una especie de lenguaje global, algo muy peligroso porque es un lenguaje que gira alrededor de un centro, que es de alguna forma las naciones que lo rigen, y el exterior entonces se vuelve “lo exótico” y terminas perdiéndote en esa especie de extosismo vago. Lo increíble es que de pronto te encuentras con que la gente que está trabajando aquí adopta esa especie de estética de souvenir, y nosotros queremos propuestas que verdaderamente tengan un trabajo original, pero original en el sentido de origen, de creación, y nos ha costado encontrar eso, ha resultado más difícil de lo que esperábamos.

C: La Lulennial justamente se pensó como un ejercicio que integrara el trabajo de artistas mexicanos, y participan ocho en total. Por otro lado, la mayoría de los artistas extranjeros que han estado aquí y que han pasado gran parte del tiempo trabajando en México quedan totalmente encantados. El DF es percibido como un lugar encantador, incluso como el nuevo Berlín, tiene mucha atracción.

En su conjunto, el programa expositivo de Lulu puede funcionar como una muestra colectiva, que constantemente está en búsqueda de nuevas expectativas, lo que la convierte en una propuesta con miras a nuevas posibilidades para el arte en la ciudad. Entre los artistas que presentarán próximamente su trabajo se encuentran Ian Kiaer y Melanie Smith, por el momento se exhibe la tercera y última parte de The Lulennial: A slight gestuary.

Foto: Pamela Ballesteros.