Entrevista

Entrevista | Chantal Peñalosa


Por Elena Piedra | Noviembre, 2019

Proyectos Monclova presenta Unfinished Business Garage, segunda exposición individual en la que Chantal Peñalosa (Tecate, 1987) parte de una reflexión profundamente personal que ha marcado su quehacer artístico. Desde la frontera, la artista vuelve material esa historia que suele contarse de manera oral, pero que mayormente permanece almacenada, latente y difusa en la memoria.

¿Puedes empezar hablando un poco de ti?

¿De mí? ¿Qué te cuento de mí? Estudié en Tijuana, la licenciatura en Artes plásticas en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Nací en Tecate. Casi toda mi producción la hago allá. Es mi base de trabajo, a la que siempre regreso.

¿Tu intercambio con otros/as artistas sucede allá?

Sí, allá. Entre Tijuana y Tecate, principalmente. Dialogo con más artistas aunque no siempre se dediquen a las artes visuales, sino que tengo también intercambio con gente que se dedica al teatro y a la literatura. La literatura es fuente de muchas de mis ideas. La fuerza poética y la ficción detonan reflexiones que voy desarrollando poco a poco.

¿La ficción?

Me interesa la ficción, sobre todo, como punto de partida para imaginar piezas. Las piezas suelen ser cosas que no existen en el mundo o que existen bajo otros esquemas. La ficción me ayuda a darle la vuelta a cómo entender un objeto.

Por otro lado, la reflexión de esta exposición parte de un tema que se ha tratado de manera más clara en la literatura: la revisión de los referentes y las tradiciones. Nadie llega sola al arte, nadie emerge sin tener grupos a los que se adscribe en un sentido que puede ser político, poético, de género o estético. Parte de la idea de esta exposición era revisar la historia a la que yo me inscribo, piezas que se han hecho en la frontera, de artistas que han trabajado allá y que son referencias con las que crecí y con las que he intentado formar una poética y un lenguaje.

¿Por qué Unfinished Business Garage?

Todo empezó con una imagen recurrente: los espacios de almacenaje como storages o garages. Muchas casas en la frontera y en Estados Unidos tienen este lugar donde guardar el automóvil pero también las cosas que no están en uso, lo que no va dentro de la casa pero que no es basura tampoco. Quise pensar una estrategia distinta a la noción de archivo, esa otra estrategia es la del garage.

Y entonces, ¿qué hay en en el tuyo?

Obras y acontecimientos que han sucedido en la frontera desde los 70, que han sido importantes para mí pero que son fantasmas, cosas que no viví, imágenes que solo vi en libros y que fui incorporando y transformando mediante un sentido de pertenencia.

¿Cómo fue el proceso de trabajo?

La exposición surge de tres momentos.

Primero fui a la Escuela de Artes de la UABC e invité a algunas estudiantes para formar un grupo de colaboración donde revisamos piezas, artistas y momentos importantes. Quise colaborar con generaciones más jóvenes porque esto es parte de mi historia pero también creo que se comparte como piso de otras generaciones. Lo que hicimos fue retrabajar partes, fragmentos de piezas antes realizadas en la frontera. La estrategia fue reconocer y reaparecer las piezas, imaginar cómo se ven en vivo cosas que no nos tocó presenciar y empezar a agruparlas para ver en qué se transformaban en conjunto.

La idea de que fueran fragmentos es porque creo que la memoria funciona así. Cuando te acuerdas de tu mamá, por ejemplo, puedes recordar algún collar o su voz o un aroma, una prenda… no una forma completa. Así fuimos construyendo esto.

Otro momento de la exposición son las fotografías. En el verano de este año visité los catálogos y el archivo de InSite —encuentro binacional iniciado en 1994 en el que artistas de todas partes exponían su border art project alrededor de Tijuana y San Diego— y elegí fotografías de piezas que conocía a través de referentes y experiencias ajenas. Para mí, InSite se volvió una historia mitificada, ese lugar y ese tiempo donde pasaron todas las grandes cosas pero que no me tocó vivir. Yo en el 97 estaba viendo Toy Story.

Inventé una exposición invisible mediante la que resitué las piezas, sus fotografías, en los espacios donde originalmente acontecieron. Las abandoné en los sitios y yo me quedé nada más con los registros de la exposición. Fue un gesto para reaparecer.

Por último, los aromas.

Para mí todo está en el aire, todas estas cosas que se vuelven espectros míos. Estos fantasmas que reaparecí me hicieron pensar en un recuerdo que tengo desde pequeña: al cruzar la frontera siempre he percibido que el olor cambia. Es como si, apenas dieras tu visa, algo cambiara en el ambiente.

Para develar esa percepción, me acerqué a la Facultad de Ciencias Químicas de la UABC y les planteé mi idea. Detectamos los componentes químicos que había en el aire, preguntamos a personas que cruzaban de manera recurrente qué detectaban, si detectaban algún tipo de aroma o no. Y sí, salieron varios y decidimos quedarnos con los que mencionaron más. Con esa información los investigadores hicieron destilados de los aromas encontrados y este fue el resultado.

Se trataba de hablar del lugar, de la frontera de cruces, de preguntarse qué dice la vida de cada lado. Alimentación, control de basura, regularización de los autos… develan muchas cosas de la cotidianidad.

¿Por qué materializar lo inmaterial? ¿Para qué dar forma a tu imaginario y reflexionar sobre las influencias en este momento?

Trabajar desde un lugar que ha sido siempre tan mediático, exótico incluso, me obliga a hacerme estas preguntas. Las tradiciones cada cierto tiempo se tienen que renovar y me interesa hacerlo. La frontera se ha abordado ya de ciertas maneras y creo que hay que renovase, hay que replantearse. Es cómo hablamos de las cosas. Lo que pasa de moda son los puntos de vista, no las cosas en sí y para mí eso es importante.

Unfinished Business Garage permanece hasta el 21 de diciembre de 2019.

Foto: Unos cuantos metros cúbicos de aire entre Estados Unidos y México (2019), de Chantal Peñalosa | Cortesía: Proyectos Monclova.