Entrevista

Entrevista | Carlos Amorales


Por Fernando Pichardo | Junio, 2017

Life in the Folds es el nombre del más reciente proyecto de Carlos Amorales, con el que representa a México en la 57 Bienal de Venecia. En éste, el artista toma como punto de partida el panorama de hostilidad y miedo que se vive en nuestro país, utilizando diferentes medios como el cine, la música y la gráfica para generar una reflexión sobre el estado actual de la identidad y la violencia.

Emplazado en la Sala de Armas del Arsenale, el espacio de instalación fue transformado en un cubo blanco donde se montaron siete mesas con un conjunto de poemas trasladados al formato escultórico en forma de ocarinas —instrumentos musicales precolombinos que emiten sonidos distintos según sus formas—, acompañados por una serie de dibujos y partituras que otorgan una visualidad al diálogo sonoro y tridimensional fabricado por estos instrumentos, desembocando en el filme “La aldea maldita”, que comprende el eje medular de la pieza.

En Life in the Folds, Amorales propone mutaciones del lenguaje que dan lugar a un texto codificado —dando continuidad a las formas de representación desarrolladas en su Archivo Líquido— que narra la historia de una familia que arriba a una población desconocida y es linchada por sus habitantes. Se trata de una secuencia capaz de superar las fronteras de este país y expandirse hacia una perspectiva global, en tanto que muestra la fuerza destructiva de quienes ven en la migración una amenaza para estructuras sociales establecidas.

El proyecto constituye la primera participación individual del artista en esta bienal. Desde su estudio, Amorales me compartió sus reflexiones sobre el discurso que articuló tras meses de trabajo. Platiqué con él para conocer las implicaciones políticas de este trabajo en un momento en el que poblaciones al interior del país resienten los efectos de encontrarse en un territorio de éxodo y tránsito. Este diálogo es además un intento por ahondar el campo de interpretación de la obra y apreciar su intención original, eclipsada por la cobertura mediática que tuvo el proceso de selección y ejecución en la comisión.

¿Cuáles fueron los referentes personales, historiográficos o literarios que te hicieron apostar por el linchamiento de una familia como eje temático para representar a México en Venecia?

En 1996, durante un viaje a Estambul, atestigüé la tentativa de linchamiento de una prostituta extranjera por una turba de hombres. Fue una experiencia estremecedora que me reveló la doble moral de una sociedad extremadamente machista. Además de esta vivencia, para escribir la historia me basé en los ciento veinticinco casos registrados desde 2001 a la fecha en periódicos de tiraje nacional; investigación que le encomendé a la periodista Lizbeth Hernández, publicada en el catálogo de la exposición. Finalmente retomé la mala sensación que me ha dejado esa enorme acumulación de noticias sádicas que salen todos los días en los medios de nuestro país: desde los rumores de saqueos que hubo durante el gasolinazo de principios de año, pasando por las fosas comunes ilegales, los continuos asesinatos de periodistas, hasta los feminicidios que ocurren a diario.

La película narra con marionetas la historia de una familia de migrantes que llega a un pueblo donde, tras desencadenarse una serie de rumores hostiles entre los lugareños, es linchada. Desde una perspectiva general, la historia representa el actual conflicto entre la globalización neoliberal y los nuevos movimientos nacionalistas. Describe el punto en el que ambas fuerzas chocan. Además, la imagen del linchamiento me sirvió para mostrar el vacío de poder estatal que hay en nuestro país. Es una imagen brutal, que apunta tanto al hecho de que el Estado no ejerce la ley de una manera virtuosa, como a que sectores privados se han auto-adjudicado poderes que no les corresponden en una democracia.

Ante el conflicto de proponer un discurso oficial sobre el presente de un país en términos artísticos, ¿resulta riesgoso posicionar el linchamiento de una familia como una alegoría de la nación mexicana ante el resto del mundo?

Al entrar en el pabellón, el público está en una posición similar a la de los migrantes cuando llegan a un país en el que no entienden el idioma: se ven forzados a descifrar el contexto intuitivamente. Todos los elementos en la sala están hechos con las mismas figuras abstractas, son coherentes formalmente. Para crearlos codifiqué el lenguaje escrito, volviéndolo hermético y después abrí su significado, transfigurando las formas tipográficas abstractas en imágenes figurativas sugerentes —personajes, animales, árboles y casas—, para narrar el linchamiento.

Comprendo que el linchamiento sea una alegoría incómoda para el gobierno, de hecho es incómoda para todos. No obstante, considero que mi rol como artista y como ciudadano es reflexionar sobre la sociedad en la que vivo y ser crítico para contribuir a mejorarla. Pienso que este es el sentido positivo de la crítica, por lo que me parece básico entender el pabellón como una plataforma en la cual ejercer la libertad de expresión. Este es el discurso que subyace en mi propuesta.

¿Cuáles son las implicaciones que residen en el hecho de que el destino de los personajes de Life in the Folds esté dirigido por un titiritero? ¿Se trata del reflejo de un ámbito específico en el contexto mexicano?

La película se balancea entre la realidad y la fantasía: vemos la ilusión que crean los personajes animados, pero también vemos los mecanismos humanos que los mueven. Mostrar tanto al titiritero como a los músicos es evidenciar la puesta en escena de la película. Por ejemplo, el momento más intenso es cuando la turba asesina a la mujer, lo que ocurre fuera de escena porque se abre la toma y la muerte de ella se muestra musicalmente, a través de la intensidad de los músicos que tocan las ocarinas. Es una manera de estimular la imaginación del público mediante la sugerencia. También me pareció necesario tratar el tema con delicadeza.

Es natural entender simbólicamente al titiritero como el arquetipo de quien ejerce el poder sobre los demás, hay muchos ejemplos literarios e históricos en nuestro país. La pregunta es si se trata de alguien en particular, o si es determinado grupo o somos todos juntos, ya sea como clase social o como sociedad en conjunto, es decir como nación. En un Estado democrático se establecen reglas imparciales para que nadie lo abuse. Nuestra sociedad no cambiará mientras sigamos pensando que el Estado es “alguien” en vez de “algo”.

Más allá de la alegoría, en el plano real tanto el titiritero como los músicos en la película nos transmiten la información que necesitamos para comprender el universo formal de la instalación en su conjunto. Verlos actuar nos permite entender que lo que se muestra en la sala de exhibición —el periódico encriptado, los instrumentos musicales, las partituras y la película misma—, no solamente son objetos estéticos para ser contemplados, sino herramientas para representar una historia.

La semana de inauguración de la Bienal de Venecia coincidió con los asesinatos de una madre activista en Tamaulipas y un periodista en Sinaloa sin que aún se señale a ningún responsable ¿Es el lenguaje encriptado la única manera de hacer una denuncia en México sin comprometer la seguridad de quienes la generan?

Es muy doloroso. Estos asesinatos se han vuelto cotidianos, según una lógica represiva en la que el silencio se obtiene con violencia. Reflexionando sobre la censura, plantee una estrategia para sobrepasarla mediante la transfiguración del lenguaje. Debido a esto, considero que mi obra está conectada con lo que les ocurre a los periodistas y a los activistas en nuestro país. Sin embargo, no sé cómo esta estrategia le puede servir directamente a un periodista o a una madre activista, porque la pensé desde una lógica artística en la que no está en juego mi integridad personal. Lo que sí sé es que tenemos que darle la vuelta a las palabras, para que en vez de muerte haya vida.

Decepción, violencia y falta de arraigo son tres factores que percibo tanto en tu trabajo en esta bienal como en la construcción histórica del mexicano ¿Se trata de una exploración de las formas de sufrimiento que se han desarrollado durante la última década en el país?, ¿o es posible incorporar esta obra a un proceso ontológico mucho más extenso.

Es el resultado de vivir en un país en guerra, donde nuestros gobernantes nunca la declararon formalmente, con tinta sobre papel, por lo que legalmente no existe y en consecuencia no podemos plantear un acuerdo de paz. Desde esta perspectiva el problema radica en el lenguaje, porque la descripción de la realidad ha sido manipulada sistemáticamente, según convenga. Es por esto que me interesó encriptar el lenguaje, nuestro idioma, para forzarlo a comunicar aunque resulte paradójico.

Leyendo El material humano del escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, me encontré la siguiente cita: “El poder —como dice Borges— actúa siempre siguiendo su propia lógica. La única crítica posible de este poder es quizá la Historia; pero como la Historia se escribe desde el presente, y así lo incluye, no es posible que pueda hacerse una crítica imparcial“.

Uno de los factores en la crisis cultural de México radica en que tradicionalmente se ha constituido como un país de mestizos y no de migrantes ¿Cómo contribuye Life in the Folds a repensar la noción de identidad y globalización desde este territorio?

Entendernos como una nación de mestizos es hacerlo desde la unicidad. En cambio, como una de migrantes, es entendernos desde la pluralidad. En mi pieza reflexiono sobre una sociedad mexicana que se ha pluralizado y complejizado a lo largo del tiempo.

Sería desatinado pensar que la familia es exclusivamente mexicana en un sentido nacionalista, porque implicaría que los mexicanos somos víctimas, y no también victimarios. Los migrantes en el film representan a los mexicanos que cruzan a los Estados Unidos, pero también a los que cruzan nuestro país desde Centro y Sur América. Son los migrantes que llegan a México, pero también a otros países. Es más, se trata de la gente mexicana que migra dentro del país mismo, de las zonas rurales a las urbanas o viceversa. En un sentido amplio, la familia representa a quienes son rechazados socialmente por ser diferentes.

Foto: La Aldea Maldita, película en blanco y negro | Cortesía del artista, INBA, kurimanzutto.