Entrevista

Entrevista | Antonio Vega Macotela


Por Jerónimo Rosales | Julio, 2017

Antonio Vega Macotela me abre la puerta y me invita a pasar. Su departamento, en un quinto piso, es caluroso y sugiere que hagamos la entrevista en la terraza, a pesar de que las nubes anuncian la proximidad de una tormenta. Cuando salimos empieza a llover. Regresamos adentro y mientras me instalo, él se mueve rápido por el departamento, acomodando algunas cosas y cuidando de no tropezar con otras. Se disculpa conmigo, me dice que estaba durmiendo y que no sabía a qué hora sería mi visita.

Su rostro acumula muchos desvelos, ha trabajado como loco los últimos meses y apenas planea darse un descanso. “Me voy de vacaciones una semana”, dice, “todo esto ha sido una chinga”. Macotela habla sin pausa y con mucha seguridad, golpea las frases de una manera particular, como si estuviera convencido de que lo que dice es real. No especula ni divaga, ríe y sonríe poco, no hay poesía en sus palabras, hay hechos.

Durante la entrevista, su teléfono se ilumina constantemente. Está chateando con informáticos involucrados en Molino de Sangre. “Ahorita que lleguemos a ese tema te explico qué tienen que ver ellos en todo esto”, me comenta. Cada tanto interrumpe su discurso para responder a los mensajes, teclea algunas palabras, deja su teléfono sobre la mesa y retoma la conversación sin perder jamás el hilo.

Me llama la atención que detrás de Molino de Sangre se percibe una investigación histórica, política y económica sobre los territorios de la colonia española en el nuevo mundo ¿Cuándo te interesó este tema y porqué?

Me interesa la historia, pero en relación al presente. Específicamente me interesa la economía y el estudio del valor. Para que algo valga, algo tiene que ser sacrificado, la idea judeocristiana del valor exige el sacrificio. Se le llama molino de sangre a aquellos molinos que se propulsan con trabajo físico. Los molinos de viento utilizan el viento, los de agua el agua, pero los molinos de sangre se instalaban en lugares donde no había otro recurso y operaban con el trabajo de animales o humanos.

En principio, me interesó el molino de sangre de Bolivia por su ubicación, la ciudad de Potosí estaba a cuatro mil metros sobre el nivel del mar y de ahí salió la mayor parte de la plata que hubo en Europa. En segundo lugar, me enfoqué en su historia, era muy difícil de operar. Por la altitud a la que estaban, lo hacían humanos, esclavos negros principalmente, porque los animales morían en aquellas condiciones. Me interesa la transformación de la carne del esclavo y del conquistado —de quien ya no es sujeto sino objeto— en la cara del rey, que se imprimía en la moneda, el resultado del trabajo. Entendamos que toda moneda es un instrumento de estado para demostrar su territorio.

Me interesa la forma en que creamos el valor. El molino de sangre es una metáfora de cómo sigue funcionando el sistema económico. El capital se produce a través del sacrificio y la transformación de recursos naturales o humanos, el único fin del capital es reproducirse a sí mismo. El capital es como la plaga gris (grey goo), una hipotética máquina nanotecnológica apocalíptica cuyo propósito es reproducirse a sí misma comiéndose todas las cosas que encuentra a su paso. El capital es muy parecido, el dinero, en tanto tecnología humana, es el común denominador de cualquier cosa, es decir, cualquier cosa se puede traducir en dinero. La tragedia de esto es que, como en el caso del Rey Midas, el dinero sólo sirve para los humanos; no puede ser reintegrado a la naturaleza de ninguna otra manera, es decir que nos estamos comiendo el mundo con el fin de transformarlo en capital.

Al igual que el arte, la economía funciona como un sistema de abstracciones. El molino de sangre funcionaba como eso, abstraía la carne del esclavo en monedas, en dinero, en un instrumento de estado, un instrumento simbólico de poder. Actualmente, el sistema económico sigue funcionando así, pero ahora son los bancos centrales los que transforman el mundo en capital.

¿En qué momento decidiste que Molino de Sangre sería la pieza que presentarías en documenta? Cuéntame sobre el proceso de selección.

Fui invitado en 2014 por Adam Szymczyk, director artístico de esta edición. Estuvimos planeando por algún tiempo lo que haríamos. Fue un proceso largo, pero la idea de hacer Molino de Sangre fue cobrando forma en 2015, cuando Eduardo Thomas, Nina Höchtl y Erick Beltrán generamos la parte teórica del proyecto. A principios de 2016 empezamos a construirlo, con ayuda de Relojes Olvera, en Puebla, y para la parte digital me apoyé con el equipo de Creative Chain, en España.

Molino de Sangre se instaló afuera de L’Orangerie, espacio donde hay muchos instrumentos mecánicos producto de invasiones y de la colonización. Adam Szymczyk pensó que la pieza funcionaría muy bien en ese contexto. Fue instalada sobre cimientos de concreto para darle estabilidad, la estructura mide 7 metros de altura y la parte donde se opera está a nivel del suelo, arriba están las ruedas y el sistema que acuña las monedas.

El gesto del esfuerzo físico ha sido una constante en tu trabajo. En un aspecto formal y procesal, ¿cómo funciona la pieza y de qué manera se activa?

Este no es el molino de sangre que existió en la época de la colonia, este es otro, que construimos para documenta y evidentemente no está impulsado por esclavos ni por animales, sino por turistas y visitantes. El significado cambia y por lo tanto, produce diferentes cosas: por cada moneda metálica que acuña, Molino de Sangre crea una criptomoneda.

De acuerdo con algunas notas publicadas, tenía entendido que Molino de Sangre crea Bitcoins.

No, eso dicen porque no conocen el tema de las criptomonedas. Una criptomoneda o cryptocurrency no necesariamente es una Bitcoin, pero la Bitcoin sí es una criptomoneda. Sin embargo, existen muchísimas criptomonedas. La criptomoneda es dinero que no está producido por un banco central, sino por individuos particulares desde sus computadoras.

Al poder de procesamiento más el gasto de energía se le llama Hash Power. El poder que inviertas y la energía que gastes definirá la cantidad de criptomonedas que vas a obtener o “minar”. Para minar criptomonedas necesitas un poder de procesamiento muy grande. Por eso si te quieres poner a minar Bitcoins con tu computadora Pentium, mucha suerte, minarás 0.0001 Bitcoins en un mes.

Ahora bien, ¿porqué una moneda de a peso tiene valor?

No sabría cuál es la respuesta correcta, pero diré que tiene valor porque se lo asignamos.

Exactamente. Una moneda de a peso tiene valor porque todos estamos de acuerdo que eso vale. ¿Cómo creas acuerdo entre un grupo de personas para decir que algo vale? Allí es donde entra en juego la Blockchain.

Blockchain es como un notario público: registra todos los movimientos y crea un nuevo “bloque” cada determinado tiempo. Este bloque señala todos los movimientos que se hicieron durante ese período: cuánto dinero se creó, cómo se movió, cómo se gastó. A diferencia de los bancos normales que tienen información privada que no comparten con nadie, la Blockchain te permite ver en tiempo real cómo se están moviendo las criptomonedas y cuántas hay en cada cuenta. Lo único que no sabes es quién posee cada cuenta.

Cuando minas criptomonedas, todos los usuarios conectados a la Blockchain llegan a un consenso y acuerdan que gastaste cierta cantidad de Hash Power y por lo tanto obtuviste una fracción determinada de criptomonedas. En el caso de la Bitcoin, la cantidad de dinero que se puede minar es finita, hay un tope máximo de 21 millones de Bitcoins. Creo que ahora van por los 10 millones, cada hora se crean 10 o 15 de ellas y cada una vale tres mil dólares más o menos, pero cuando lleguen al límite no se podrán minar más Bitcoins.

Así funciona el sistema de criptomonedas, es capitalista pero tiene otro giro, no centralizado.

¿Tú tienes Bitcoins?

Sí, por ahí tengo mi cuentita. Porque de hecho la necesitamos para este proyecto.

¿Cuántas Bitcoins tienes en tu cuenta?

Eso no lo voy a decir. Esa es la capacidad que tiene la Bitcoin, podemos saber dónde está el dinero pero no quién lo tiene. Lo que es importante porque la privacidad de la gente tiene que ser respetada.

Entonces, Molino de Sangre no genera Bitcoins…

No, Molino de Sangre crea una criptomoneda llamada Theio. El nombre es la unión de theo que significa sagrado, sangre, sacrificio y Tio, que es el dios de la mina en Bolivia.

Por cada moneda metálica que se acuña, Molino de Sangre crea una criptomoneda. Estas monedas metálicas son como el gold standard, el patrón oro, que antes de la década de los setenta era lo que sostenía cada moneda.

Los visitantes operan el molino, el molino acuña una moneda metálica que cae por un embudo. Cuando cae, pasa por un sensor que la registra y manda la señal a dos computadoras —que también están en el molino— para que empiecen a minar Theios. Tenemos un bot que nos avisa cada vez que se crea una criptomoneda. Por ejemplo, justo ahora llevamos acuñadas 4,300 monedas metálicas y 4,279 Theios minados. La cuenta de los Theios va un poco atrasada porque minar monedas digitales es tardado y requiere mucho Hash Power. De hecho, el bot también nos indica la temperatura de cada máquina porque minando criptomonedas los procesadores de una computadora están trabajando al máximo.

Originalmente las computadoras que minan los Theio iban a estar lejos del molino, pero nuestros asesores tecnológicos dijeron que esa idea era poco elegante, pues el objetivo era que el molino mismo minara las monedas.

Por lo general cuando produces una criptomoneda generas millones de monedas, nosotros vamos a producir muy poquitas, porque sólo produciremos durante la documenta. Vamos a producir 30,000. Como habrá pocas criptomonedas esperamos que cada una sea muy cara.

¿Cuál es el promedio de monedas que Molino de Sangre genera por día?

Podríamos producir dos o tres mil al día, si quisiéramos. Pero el problema es que tenemos muy pocos cospeles, que son las monedas de metal en blanco, sin acuñar. De hecho ahora voy a mandar una carga de otros cuatro mil cospeles.

¿De qué son las monedas?

De aluminio, pero no importa el metal, la creación del valor no depende de eso, incluso si fueran de plástico o cartón. Estas monedas tienen valor porque en tanto fueron producidas en documenta son infalsificables, hay un consenso sobre su valor. No importa el material de las monedas, la idea es aprovechar todo el sistema institucional de documenta para extraer valor.

Los turistas que activan el molino y generan la moneda además de quedarse con la monedita metálica…

No se quedan con nada.

¿Ni con la monedita?

No, ni con la monedita. Es muy chistoso porque hay colas de turistas deseosos de mover el molino y lo único que ven son los engranajes moviéndose y la moneda acuñada cayendo por un tubo transparente a una caja fuerte y listo. No se quedan con nada.

¿Qué pasa con las monedas metálicas?

Caen por el embudo y se depositan en una caja fuerte. Cuando acabe documenta voy a destruir públicamente los sellos que acuñan las monedas y un notario las va a contar, luego las llevaremos al Deutsche Bank o al banco de Kassel para que estén ahí guardadas para siempre. Así los inversores que compren Theio sabrán que su inversión estará respaldada con las monedas metálicas creadas en documenta.

Tu propuesta para documenta es generar valor a través de un molino de sangre impulsado por turistas voluntarios ¿No has tenido problemas con alguna institución?

Hasta el momento no, pero ya veremos qué sucede. Cualquier cosa que pase generará una discusión. Finalmente documenta crea valor para la propia institución, para los artistas y para Kassel.

¿Qué sucederá con las criptomonedas producidas por Molino de Sangre?

Cuando se crean criptomonedas es común hacer algo que se llama ICO o Initial Coin Offer. La ICO es poner una parte de las criptomonedas en el mercado para su preventa, ahí los inversionistas las compran a un precio más bajo. Por lo general una ICO exitosa vende el equivalente a nueve millones de dólares. Nuestra ICO empieza pasado mañana, por lo que pronto empezará la especulación financiera.

¿Y cuáles son tus pronósticos para la ICO?

No tengo idea, es la primera vez que hago esto.

¿Qué harás con el dinero de la ICO?

La primera idea fue darles las ganancias a los mineros, pero sería demasiado paternalista, y dárselo a documenta sería una chingadera.

Pensamos que lo mejor sería convocar a un cónclave que reúna a un representante de cada equipo que formó parte del proyecto. Este cónclave definirá el destino de la pieza y lo que haremos con el dinero. Mi idea es que sea una reunión de gente del sur.

Escogí la palabra cónclave porque tiene relación con la historia de Kassel. Después de la Segunda Guerra Mundial, en Kassel se reunieron los banqueros nazis con los banqueros estadounidenses y juntos delinearon la nueva economía alemana. El nuevo marco, el Deustsche Mark, fue creado allí. Pero el cónclave que nosotros vamos a organizar no será de banqueros nazis ni aliados, sino de gente del sur que intervino en la creación de Molino de Sangre.

No sé a dónde nos llevará el proyecto. Hay cosas que puedo controlar y cosas que no, por ejemplo, todavía no sé cuándo sucederá el congreso, aunque espero que sea en un par de meses. Me gustaría que la sede fuera México, pero eso depende de cómo nos vaya en la ICO. También me gustaría invitar a algún representante de documenta, podría ser Anette Kulenkampf, Paul Preciado o Adam Szymczyk.

En esta ocasión documenta también sucede en Atenas, capital de un país muy golpeado por la crisis económica ¿Te hubiera gustado presentar Molino de Sangre allá? Pienso que en Grecia el gesto podría tener un desdoblamiento distinto.

No, lo que me interesa es extraer valor de los alemanes, no de los griegos. Y por eso la pieza está emplazada enfrente de L’Orangerie, sitio en el que se juntan a cenar coleccionistas y gente importante. Ahí fueron los presidentes de Alemania y Grecia a inaugurar documenta, justamente ambos crearon la primera criptomoneda de Molino de Sangre, hicieron el primer Theio. Creo que son los primeros presidentes que hacen una criptomoneda.

Son todas mis preguntas ¿Hay algo más que quieras añadir?

Quisiera hablar de los colaboradores, Creative Chain y Relojes Olvera, que no han recibido la atención que merecen.

Creative Chain es un grupo de profesionales informáticos que tienen varias empresas, en una de ellas cambian Bitcoins por dinero común: euros, dólares, pesos… y tienen varias empresas de seguridad informática. Viven en medio de las montañas de Castellón, en España. Ahí se juntan y hacen varios productos y experimentos, crean bots y un chingo de cosas. Creative Chain no tiene una agenda política como tal, son piratas en el sentido más romántico de la palabra y prestan sus servicios a quienes quieren.

Por su parte, Relojes Olvera produjeron la escultura del molino. Creo que son los únicos que lo pudieron haber hecho en el mundo, se dedican a hacer relojes monumentales y están en Zacatlán, Puebla. El fundador es un señor que empezó desde cero, con un taller muy pequeño y herramientas caseras, ahora producen a nivel internacional. Ellos reconstruyeron, a partir de planos antiguos, el molino de sangre de Potosí. Son una maravilla.

Foto: Antonio Vega Macotela, Molino de Sangre. L’Orangerie,Kassel, Alemania. 2017 | Cortesía de LABOR y el artista.