Entrevista

Entrevista | Ana Navas


Pamela Ballesteros / @apoteosis_ | Mayo, 2016

Como parte del programa de Estancias de Creación Artística de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Ana Navas (Ecuador, 1984) presenta Un cocodrilo falso puede hacerte llorar lágrimas reales. Muestra que se articula por piezas que desde distintos soportes exploran la acción de copiado, específicamente tomando el proceso de la piratería como punto de partida para indagar en la transformación, circulación y apropiación de un objeto.

La exposición se forma con elementos que refieren marcas como Versace, Carolina Herrera y Mercedes Benz. En la siguiente plática Ana Navas comparte los intereses que hilan la serie de piezas que estarán en exhibición hasta el 14 de mayo en NIXON.

En esta exposición descontextualizas, alteras y recreas objetos sujetos de comercialización masiva. Más que cuestionar la copia en la industria de la piratería como actividad ilícita, entiendo que tu trabajo tiene que ver con explorar este proceso como un momento de creación…

Sí, me interesan todos esos procesos de asimilación y apropiación en los que trato de leer a la piratería como un primer paso de transformación de un objeto. Me gusta pensar que las cosas que comúnmente ocupamos probablemente tuvieron un original que está ahora en algún museo y que pasó por un proceso de transformación y de cambio de contexto al uso cotidiano, en el que se vuelven piezas anónimas (o en la dirección contraria).

Pienso en la piratería como un espacio en el que la noción de “parecido” genera una serie de cambios en el diseño, en los materiales y en la dirección de uso; un primer estado en el que todavía se puede estar consciente de esa transformación que después se va diluyendo.

¿Qué te llevó a identificar los elementos y errores recurrentes en este proceso?

La constante de este trabajo se desprende de tomar el error como instrucción, mismo que puede venir de elementos muy diferentes en el sentido de la variedad que implica la piratería: ropa, medicinas, repuestos, materiales incluso momentos históricos, donde la copia de generalizaciones de otras culturas se impuso como moda. El hilo de la exposición es la reinterpretación que hago de ese error para que deje de ser accidente y se convierta en una pieza. En general creo que mis piezas tratan de pensar en procesos de transformación fuera del contexto artístico.

Llama mi atención que tomas como referente productos internacionalmente reconocibles, es decir, partes de un contexto global…

Justamente me interesa el momento en el que una marca se convierte en algo prototípico, me inclino por ciertos objetos que cumplen esa característica, esa posibilidad de ser reconocidos en muchos contextos geográficos pero que son percibidos de maneras diferentes en cada lugar.

¿Cómo piensas la construcción de identidad a partir de estos elementos?

Es un tema que también está representado en mi trabajo, aunque sucede de una manera más sutil y tiene que ver con una cuestión generacional. El logo de Encarta, por ejemplo, puede decirnos mucho a ti y a mí pero difícilmente es reconocible para alguien de una generación más joven.

Esa parte globalizada tiene cierta temporalidad, muchas de mis piezas no sé hasta qué punto estén globalizadas hoy en día. Creo que muchas veces prevalece o goza de una vida más larga el aura o las asociaciones que llegan a tener ciertas marcas, por ejemplo, la idea de elegancia o glamour, que dependen a su vez de un contexto y círculo social determinados.

Me parece interesante cuando la marca pasa a ser asociación, lenguaje o imaginación más que un objeto mismo.

Productos que además de construir una identidad cultural también se vuelven sintomáticos de una exacerbada cultura de consumo. ¿Esta cuestión la abordas en tu trabajo?

No es mi interés primordial, pero ya en el tema está implícita la cultura de consumo de masas, objetos que no están al alcance económico pero tienen una alta demanda. Hay una problemática intrínseca dentro del diseño y la creación artística que es esta reproducción semejante a la piratería: la migración y apropiación de un objeto o una estética a través de diferentes contextos y usos. Lo económico es una discusión que forma parte de mi investigación pero en el resultado me interesa exponer el proceso de transformación.

Mencionas que tu interés por este tema se expande a otros planos fuera del artístico, y pienso particularmente en México en el que el consumo de piratería es normalizado y activado diariamente desde múltiples estrategias. ¿Cómo ha acompañado este contexto a tu producción artística?

Definitivamente este contexto me da muchísimo material, visité distintos mercados pero basta con subirse al metro y observar. Aunque en el contexto mexicano esta situación es muy fuerte, es un fenómeno que se extiende a Latinoamérica, en Venezuela, por ejemplo, también es bastante recurrente.

Salir a la calle es una fuente de material, pero tratándose de asimilación resulta interesante descubrir qué artistas nos han influenciado, qué diseños icónicos han acompañado nuestra propia biografía, cuántas versiones conocemos de una misma canción.

Cuando hablo de transformación no pienso en un objeto y su línea, sino más bien en un collage de muchas influencias.

La piratería de objetos sujetos a reproducción y comercialización pero también ligada a la apropiación de ideas, de discursos, de conceptos artísticos…

De una estética también. Pienso mucho en la absorción de momentos de la historia del arte o del diseño que parecen suceder como una simplificación o apropiación de una selección de características formales, pero al copiar una estética también asimilas e incluso aceptas una ideología.

Platícame de este proceso en una de tus piezas.

Se trata de una mesa que envuelve un conjunto de errores. Mi idea original era que cada error estuviese representado por un objeto individual, pero al final los errores se mezclaron en una misma pieza que no permite una distinción clara entre objeto y display.

La mesa como tal surgió de un error que describe procesos de vaciado en los que la rebaba es visible. Los elementos que hay sobre ella representan errores más abstractos que apelan al error como una sensación: uno siente el original y detecta el falso, o el falso se siente extraño, hay asimetría o una composición no armónica.

La manera en la que decidí trabajar con este error es en piezas de porcelana que copian mi cuaderno de bocetos. Se trata de comparar las sensaciones descritas en el ejercicio de bocetear, una búsqueda en el que las cosas se sienten extrañas o que no se han resulto para ser materializadas.

Me gusta esta pieza porque está en un soporte bastante explícito en el que hay un salto de un objeto tangible a procesos más abstractos.

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Foto: Foto Marzo | Cortesía de la artista.