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El recurso de la pantomima: Jumex cancela la muestra de Nitsch, por Aline Hernández


Por Aline Hernández / @AlineHnndz | Febrero, 2015

Hace unas semanas, Fundación Jumex anunció que la esperada muestra del artista austriaco Hermann Nitsch se cancelaba En una nota, que ha estado circulando en redes sociales y que publicó Lourdes Zambrano en el periódico Reforma, menciona que Patrick Charpenel, director del recinto argumenta que uno de los motivos que lo llevó a cancelar la muestra fueron las reacciones de desaprobación que tuvo la exposición desde que fue anunciada, entre las que se encuentran, la petición que estuvo circulando en la página change.org.

Las reacciones a raíz de la cancelación han sido diversas. El curador en jefe del Museo Universitario Arte Contemporáneo, recientemente posteó en su muro de Facebook una opinión al respecto donde mencionó:“Es un día triste para el arte”. Sin embargo, más allá de opiniones de este tipo y de comunicados donde mencionan, que tanto la petición como las posiciones adversas contra la muestra, no fueron aquello que impulsó a la Fundación a cancelar la muestra, tendríamos que preguntarnos  Más que ser un día triste para el arte, es una decisión que nos permite entrever la poca seriedad con la que opera la Fundación. El escueto comunicado aporta importantes elementos a esta postura. Con una falta abierta de compromiso, simplemente se acotaron a anunciar la suspensión y a ofrecer a cambio, otra de sus lamentables propuestas curatoriales en torno a la colección.

En su libro de Teoría Estética, Adorno nos dice que “arte no significa apuntar alternativas, sino, mediante nada más que su forma, resistirse al curso del mundo que continúa poniendo a los hombres una pistola en el pecho”. La Fundación no sólo asumió abiertamente esta pistola en el pecho, sino que apuntó vagas alternativas para salvaguardar el negocio que representa el arte para ellos. De este modo, la cancelación se revela como un entramado de intereses mercantiles y parasitarios que responden simplemente a una voluntad por complacer a intereses particulares, donde el arte no es más que una salida segura dentro del engranaje neoliberal del que comen y a su vez alimentan. Desde que Jumex inauguró, fue claro el modo que en se estaba evidentemente alineando con el proyecto de turismo cultural emprendido por el empresario Carlos Slim, uniéndose a su leit motiv “sigamos adelante mientras el proyecto sea rentable”. Nuevamente Jumex alimenta esta parodia mercantil y se atreve, sin justificación que valga para algo, a cancelar una muestra cuyos elementos críticos, harían posible abrir  discusiones frente a los mecanismos y recursos de los que echan mano los proyectos artísticos.

El arte así, se presenta como una operación de prestigio que cuando se ve en peligro, se le puede simplemente cancelar. Lamentable es que los recursos económicos caigan en manos del sector privado y sean utilizados para este tipo de artimañas. Es claro que no existe ningún tipo de compromiso político ni social sino que más bien, su producción está alineada con una producción de conocimiento vacua e insignificante. Lo que de fondo se deja ver es realmente una cuestión que atañe a lo cultural. El arte ha sido de antaño un espacio de discusión cuando no de polémica, hoy vemos cómo la censura apunta a eliminar esta posibilidad en aras de complacer a un grupo de disidentes y de tornar la cuestión como un elemento más de la vulgar pantomima mediática a través de la cual nos desplazamos.

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Aline Hernández (México, 1988), es curadora y escritora independiente. Ha publicado diversos cuentos como Demencia parafílica, Le Merlebleu Azuré y La Ventana, entre otros en medios como Revista Cartucho y el Periódico El Espectador. Asimismo ha participado en proyectos colaborativos como Pan para todos y Chicatanas. Su trabajo escrito explora temas como el neoliberalismo y el arte, crítica de arte, procesos de resistencia y comunitarios.