Arte

El entrañable mundo arácnido de Louise Bourgeois


Enormes, rígidas, aterrantes e imponentes… así son las arañas de la artista originaria de Francia Louise Bourgeois, quien hizo de los arácnidos parte de su lenguaje personal.

“Mis emociones no son apropiadas para mi tamaño. Mis emociones son mis demonios”, manifestó la artista en el documental Louise Bourgeois: l’araignée, la maîtresse et la mandarine (Louise Bourgeois: la araña, la maestra y la mandarina). En sus esculturas, instalaciones y dibujos se expresan metáforas de sus propios miedos, obsesiones y molestias.

La intensidad de sus piezas demuestra que la escultura se volvió una forma de liberación para la artista. Bourgeois se dedicó a modelar en el espacio construcciones ligadas a un mundo muy personal e íntimo, por lo que en su trabajo se traslucen las huellas de sus vivencias personales de la infancia como la infidelidad de su padre.

Las arañas poblaron no sólo la mente sino la obra de Louise Bourgeois. La primera aparición de éstas en su trabajo comenzó en sus dibujos y grabados de la década de 1940, sin embargo este motivo continuó en su producción durante muchos años. Pero, ¿por qué las arañas?

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Las arañas no son seres a los que se debe temer o evitar —pensaba la artista—. Para ella representaban los recuerdos de su madre: “La araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era una tejedora. (…) Las arañas son seres amigables que devoran a los mosquitos. Sabemos que los mosquitos propagan las enfermedades y, por lo tanto, son no deseados. Por ello, las arañas son benéficas y protectoras, como mi madre”. Al mismo tiempo, éstas eran un símbolo de la historia infinita de la vida y los cambios.

Un ejemplo de sus esculturas es Maman, una obra clave en el trabajo de Bourgeois. Esta escultura monumental de bronce es tan amenazadora como fascinante. Esta araña de 10 metros ha tenido un largo recorrido por todo el mundo, se ha presentado tanto en el Tate Modern de Londres, en el Jardin des Tuileries de París como en el Museo Guggenheim de Bilbao o en el Ermitage de San Petersburgo.

Louise Bourgeois es una de las principales artistas del siglo XX y fue la primera mujer en tener una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1982. Su trabajo es una explosión de libertad, fundado en sus emociones y sus recuerdos personales.