Arte

EL ARTE ECOLÓGICO DE FERNANDO PALMA


Por Rebeca Torres del Castillo / @rebecatorresd

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“…amotla otlacualacac oncan tlanahuatiz  quename ye huitz quiahuitlmocualnezcayotl no relampagueó para anunciar que lloveríatu hermosura

El Museo Universitario del Chopo exhibe en la galería Arnold Belkin, hasta marzo, el proyecto del artista mexicano Fernando Palma. La pequeña muestra contiene una gran instalación compuesta por esculturas dinámicas cuya técnica vincula materiales naturales, reciclados y electrónicos. Las piezas, por tanto, son una conjunción de naturaleza y máquina que invitan al visitante a reflexionar en torno a  los estragos de la intervención de la civilización en el medio natural así como la destrucción de las tradiciones de los pueblos originarios. La instalación constituye una  propuesta crítica que encuentra su materialización en curiosos personajes máquina que concilian nuestra identidad primigenia con la contemporaneidad que vivimos.

Para poner en cuestión el impacto de la urbanización en el medio ambiente, el artista retoma el imaginario de los pueblos originarios del Valle de México recurriendo a figuras de la mitología mexica. Las piezas remiten a los cuatro Tezcatlipocas de los puntos cardinales representándolos como esculturas electromecánicas con cabeza de coyote que reaccionan a cambios climáticos repentinos resultado del daño ambiental de la delegación Milpa Alta, zona natal del artista. El proyecto cuenta con una sede conjunta que toma lugar en dicha delegación donde se erige una gran escultura que funge como estación meteorológica que envía información vía internet a las piezas exhibidas en el Chopo provocando su movimiento.

La muestra me parece interesante desde el planteamiento del problema, porque además de ser un tema recurrente en la actualidad, es de vital importancia poner atención en el tema del deterioro ambiental provocado por el crecimiento urbano. También me parece relevante señalar la concepción de las piezas, éstas fueron realizadas en una primera etapa de la exhibición que consistió en un estudio abierto donde el artista, acompañado por alumnos y profesores de la Facultad y el Instituto de Ingeniería de la UNAM, crearon de manera conjunta las esculturas dejando ver al público el proceso completo. De igual manera retomó la originalidad en la manera de presentar el proyecto aprovechando distintas herramientas como la tecnología del internet y la programación mecánica, el uso de información recolectada directamente de un ambiente significativo, así como el recurrir a una identidad originaria y finalmente el aprovechamiento de dos espacios. Al igual que las esculturas, el ámbito artístico reacciona con nuevas propuestas a las condiciones de su entorno.