Arte

Ecología política, por Aline Hernández


Por Aline Hernández / @AlineHnndz | Diciembre, 2015

Hoy Indonesia se enfrenta a un grave problema de contaminación del agua.  Al recorrer las calles de la capital, Jakarta, este factor se vuelve bastante evidente al percibir el olor que emanan muchos de los canales que cruzan la ciudad. La relación que mantiene la gran metropolis con sus ríos es histórica. Jakarta fue diseñada sobre la confluencia de trece ríos durante el periodo de colonización a manos de los holandeses en el siglo XVII, donde estos ríos fueron convertidos en canales con el objetivo de prevenir las continuas inundaciones que azoraban la ciudad. Pero el agua que circula por los ríos y canales no es la de aquella época, hoy son éstos los receptores, de acuerdo con informes oficiales, de más de 400,000 litros de aguas contaminadas que son vertidas diariamente en ellos lo que ha logrado que estos sean hoy fuente de enfermedades y muertes entre los pobladores y consumidores. Pero el gobierno ha hecho poco al respecto y el problema es que a diferencia de las clases medias acomodadas, muchos sectores vulnerables que viven precisamente en asentamientos localizados a las orillas de los ríos, viven del consumo de estas aguas.

Un caso ejemplar es el caso del Río Ciliwung localizado en la zona central de Jakarta y en cuyas orillas habitan numerosas comunidades. En cierta forma las numerosas fotografías a las que se puede acceder del río dan cuenta de la magnitud del problema, en muchas de ellas es prácticamente imposible ver el agua que corre bajo las grandes cantidades de basura que se mueven al ritmo impuesto por la corriente. El río Ciliwung es uno de los principales ríos que atraviesan la capital y son muchos los asentamientos localizados en sus faldas. La contaminación en gran medida se debe a que se ha vuelto el vertedero oficial tanto de aguas negras, como de residuos industriales, residuos de agricultura así como el vertedero tanto de las familias locales como de muchos otros barrios de la capital. Pero el problema no se agota ahí, sino que además la falta de abastecimiento de agua dispuesta para el consumo de los locales, los lleva a utilizar el río tanto como para necesidades básicas como bañarse, hacer sus necesidades, hasta para lavar la ropa o lavar los platos, incluyendo fines recreativos.

Hace algunos años el gobierno inicio una campaña para tratar de evitar que dichas poblaciones consumieran agua proveniente de este río, pero el problema cobró mayores dimensiones al darse cuenta que no sólo es el agua del río la que está contaminada sino que también las aguas subterráneas están altamente contaminadas con E coli, aquellas con las que buscan abastecer a las comunidades. Esto se ha reflejo en los altos índices de mortalidad por enfermedades vinculadas con la contaminación de las aguas; de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés) 20,000 niños mueren al año por diarreas y problemas gastrointestinales. Parecería así que existe una falta de agua lo que sorprende cuando se toma en cuenta que Indonesia posee el 21 % de las aguas “frescas” disponibles en la región de Asia-Pacífico, sin embargo, los problemas de agua para su consumo parecen agravarse año tras año.

Hoy son numerosas las organizaciones no-gubernamentales que han entregado informes al respecto donde explican, que gran parte del problema de contaminación se debe al rápido desarrollo que experimentó el país tras la ocupación japonesa. De acuerdo con un informe emitido por Petros Water: “El desarrollo económico no ha sido acompañado por la correspondiente expansión de la infraestructura y su capacidad institucional. Como resultado, casi uno de cada dos indonesios no puede consumir aguas puras, y más del 70% de los 220 millones de habitantes dependen de fuentes potencialmente contaminadas.” Aunado a ello, el informe también explica que gran parte de la problemática se debe a los significativos cambios en cuanto al uso de la tierra que ha experimentado en las últimas décadas el país, incluyendo procesos de extractivismo, deforestación y desarrollo industrial. A todo esto es importante sumar los procesos de privatización a los que está siendo sometida el agua en favor de  grandes consorcios industriales y grandes corporaciones transnacionales a las que se entregan el territorio en concesión.

Este es uno de los temas eje que el curador Charles Escher aborda junto con el equipo de jóvenes curadores locales que formaron parte de la última edición de la Bienal de Jarkarta Neither forward nor back: acting in the present. El título parte de una comedia de 1980 y hace alusión a una típica situación indonesa. De acuerdo con los curadores, estos interpretaron el título y la situación y decidieron avocarse por un significado vinculado con la necesidad de concentrarse en el tiempo presente. En el texto curatorial,  Escher explica que “se niegan a ver hacia atrás con nostalgia a un pasado que está fuera de alcance, o hacia adelante, hacia una poco probable utopía. Por el contrario la exhibición se enfoca en el aquí y ahora y en las respuestas de los artistas a las condiciones sociales, políticas y económicas en las que se encuentran”.

Uno de estos problemas actuales cruza precisamente estos tres ejes y es el tema del agua. Escher relata que fue durante  uno de los primeros viajes que realizó a Indonesia para dar inicio al proceso de investigación donde percibió la dimensión de la problemática socioambiental y las formas de afectación que ésta ocasiona. Escher describe que:

“Visitando ONG’s y otros grupos activos en la ciudad, cayó en cuenta por el modo en que el problema del agua volvía regularmente en las conversaciones, junto con la religión, 1965 y el actual gobierno; el agua era más bien un tema pre-definido que parecía resonar con todos. En la primera pregunta con el equipo curatorial, traje a colación el tema del agua y la conversación se tornó hacia las inundaciones y la contaminación, variando sobre el estado del río Ciliwung a las comunidades que —legal e ilegalmente— viven ahí, en sus orillas y hacia los peligros de la escasez de agua limpia”.

Pero la experiencia, tal como lo recuenta el curador no es propia de Jakarta, sino que se remite en numerosas comunidades y casos alrededor del país. Desde Yogyakarta, hasta la comunidad strenkali en Surabaya y los Kampung Pisang en Makassar, pasando por iniciativas que giran en torno a la problemática como es el caso del colectivo Lifepatch y de Peta Jakarta, una iniciativa social que busca evitar las inundaciones, para el equipo curatorial todas estas coincidencias confirmaron la necesidad de integrar dicho tema a la bienal y uno de los colectivos que precisamente se enfoca en esta cuestión es Lifepatch, una comunidad interdisciplinaria fundada en 2012 en Yogyakarta cuyas inciativas versan en cruces entre ciencia, tecnología y arte. Muchos de sus proyectos buscan establecer procesos de investigación y producción colectivos que se involucren activamente para la creación de soluciones a actuales problemáticas ecológicas, políticas, económicas y sociales de la región.

Lifepatch presentó dos projectos Flowing Water (2015) y Water purification project (2015), ambos vinculados con el agua. Los artistas explican que hoy cientos de familias localizadas en las orillas del Surabaya están siendo privadas de agua limpia para consumo personal. La Compañía Regional de Agua (PDAM, por sus siglas en inglés) es aquella encargada de la distribución del recurso que continuamente se les niega, e irónicamente, se encuentra localizada precisamente a un lado de dichas comunidades. Los integrantes explican que durante más de una década, el problema de la escasez los ha llevado a utilizar el agua del río frente a sus casas, la cual purifican mediante un proceso a base de cloro y utilizan para sus necesidades básicas. Desafortunadamente, los riesgos de este método de “purificación” son bastante altos. En colaboración con Paguyuban Warga Strenkali Surabaya (Surabaya Riverside Society Association) y Rizka Putri y Lailatus Sa’diyah expertos en la materia, crearon un sistema de purificación basado en moringa, el cual promocionaron y distribuyeron en la zona con la campaña Moringa oleifera. De acuerdo con ellos, “Las semillas de moringa —secas, molidas, mezcladas con agua y combinadas con una simple técnica de refinamiento— se tornaron en la solución a los problemas de agua en la área. El resultado fue agua limpia que es más natural que aquella (realizada) con la solución de cloro.” Como parte de la obra, la organización presentó un prototipo del dispositivo de purificación en el espacio Gudang Sarinah, en la bienal de Jakarta.

El dispositivo creado en colaboración forma parte de toda una gama de iniciativas que buscan revertir la actual situación con respecto al agua. Lifepatch logra además de producir alternativas a las soluciones ofrecidas por el gobierno, a saber la purificación mediante la solución de cloro. Muchos de sus proyectos están precisamente atravesados por esta perspectiva de ecología política a la que Bruno Latour se refiere para proponer más que una forma disciplinaria, el modo en que movimientos ecológicos han logrado a partir de dejar de lado la diferenciación entre humanos y naturaleza para comprender la dimensión política, cultural y económica que precede a nuestras preconcepciones de la misma, donde los actores se involucran activamente para la creación de alternativas útiles para la comunidad. Otro de los factores importantes del proyecto, es el modo en que los miembros logran desarrollar nuevas tecnologías que realmente afectan e inciden en los procesos locales.

El proyecto de Lifepatch se suma a todo un conjunto de obras que integran la bienal que arrojan luz, en cuanto a formas colectivas y cooperativas de acción se refiere, gestadas en comunidad para la transformación de la realidad. En gran parte de las obras se percibe precisamente esta orientación política, donde muchas trascienden el gesto de lo político para involucrarse activamente de en los procesos comunitarios de los que forman parte. La diversidad tanto de procesos como de orientaciones políticas que los permean, permiten a los espectadores generar un amplio marco de acción desde donde pensar las alternativas que están teniendo lugar. El agua en este sentido se vuelve fundamental, ya que no sólo es Indonesia que atraviesa por una fuerte crisis de este recurso. Otros artistas que decidieron precisamente aborcarse a esta misma problemática son Tita Salina que presentó 1001st Island- The most sustainable Island in the Archipielado(2015), y  Bik Van der Pol quien presentó Guarding the River Project (2015) donde en ambas, la alusión a este problema ambiental se vuelve indispensable para replantearse no sólo las dimensiones que ha cobrado sino las posibles soluciones que pueden ofrecerse al respecto. El problema de contaminación que comprende profundos problemas sanitarios en relación al agua, se ha tornado en un factor de vulnerabilidad ya no sólo para los sectores más pobres sino para la sociedad en general, creando estados de emergencia a los que la sociedad civil se está enfrentando hoy sin ayuda del gobierno, mostrando que la espera de alternativas no recae más en las instituciones del Estado y las soluciones que estas ofrecen, sin embargo, el nivel de complejidad al que se enfrentan conlleva que difícilmente sean iniciativas aisladas las que logren ofrecer una solución real en cuanto a la dimensión que ha adquirido el problema.

Referencias

1. http://petroswater.com/news/141.html

2. http://jakartabiennale.net/en/curatorial/

3. http://jakartabiennale.net/en/curatorial/

4. http://jakartabiennale.net/en/lifepatch-2/

Imagen: art agenda.

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Aline Hernández (México, 1988), su trabajo escrito explora temas como hegemonía, neoliberalismo, economía y su relación con el arte, así como formas de resistencia y cooperación. Forma parte de la cooperativa Cráter Invertido.