Música

Doble Pletina: la regla española


Una banda que plantea un panorama de lo que ocurre en la modernidad musical española.

Por Luli Serrano Eguiluz

 

Doble Pletina

 

No es secreto para nadie -o quizá sí, para algunos- que la escena musical independiente española es una de las más diversas e interesantes que se ejecutan, en su mayoría, en castellano. Hay excepciones, por supuesto; el rock radical vasco usa al euskera, algunos barceloneses usan el catalán, otros más el gallego, etc. Sin embargo, es preciso destacar la habilidad de la mayoría de los grupos para escribir con una soltura impresionante sobre temas que aparentan ser nimios, cotidianos o incluso estúpidos. Esa es la modernidad que exudan. Marshall Berman dice que ser modernos es ser antimodernos, es vivir una vida de paradojas y contradicciones; ser revolucionario y conservador al mismo tiempo.

La manera más eficaz de encontrar al ser moderno es mediante la ironía. Y en eso sí que tiene maestría la escena española. Desde sus exponentes más encumbrados como Astrud o Klaus & Kinski, parece que algo hay en el agua que permite que los integrantes de esta escena (que se ve así a lo lejos, de cerca nadie admite la existencia de un bloque de grupos) ejercer la labor de la ironía moderna con prestancia. El último ejemplo de ello es el grupo Doble Pletina. El quinteto catalán se dio a conocer en 2011 con un enorme sencillo, Música para cerrar discotecas y este 2013 publica su primer álbum llamado De lo concreto a lo general.

El disco contiene la melancolía del sonido catalán por excelencia junto a una suerte de pop que envenena a la primera escucha. Canciones que parece que van de una cosa pero van de otra muy distinta. Engañan. La frustración, la venganza del desamor, lo relativo que es el dolor, la sonrisa perversa. Un disco que se sirve de la ironía con elegancia, sin llegar al sarcasmo que se ha vuelto tan vulgar a últimas fechas. Imprescindible.