Música

Directo al slam


El slam es calificado como violento, pero… ¿realmente lo es?

Por: Silverio Orduña

El slam invita a unirse a la violencia controlada por la música. A simple vista parece “puro madrazo”, descontrol causado por el frenesí de los ritmos del rock e incitado por alguna sustancia como el alcohol o las drogas. Sin embargo, es un tipo de danza muy popular entre los jóvenes de las ciudades que asisten a conciertos y toquines.

Este baile consiste en que uno o más individuos, en medio de la multitud, inician una interacción rítmica y violenta generada por codos, piernas, saltos y empujones que provocan la reacción recíproca y colectiva. Si le entras al slam, es seguro que salgas con raspones, por lo menos, o sin ropa ni zapatos.

El slam, calificado como violento por sus admiradores y detractores, nació a finales de la década de los setenta. Según las versiones de la escena punk, la “leyenda” cuenta que en un concierto de la banda inglesa The Sex Pistols, una persona del público empezó una trifulca al empujar y abrirse paso para ver de cerca a los músicos, ya que estos tocaban sin escenario, que representaba un elemento simbólico de dominio y poder en aquel entonces. Ese personaje era Sid Vicious, quien después se convirtió en el bajista de la agrupación.

De acuerdo con Sandra Luna, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, el “año cero” del punk sucedió en Londres en 1977, propiciado por el trabajo musical de bandas estadounidenses como The Ramones y The New York Dolls; las causas de su aparición fueron el letargo económico y el desempleo juvenil en Inglaterra, junto con el carácter de “hazlo tú mismo” que invitaba a formar una agrupación y a “convertir el cuerpo en un enunciado de rebeldía, enojo y contestación”.

Con el tiempo y los medios de comunicación, el punk se popularizó en todo el mundo y tanto su ideología como su estética siguen impactando a diversas generaciones. No obstante, esta forma cultural urbana ha sufrido cambios debido al contexto social y económico actual. Al evaluar las tres décadas de historia de este género, Sandra Luna afirma que existe una paradoja: la moda global ha retomado el estilo punketo convirtiéndolo en status quo.

La influencia del punk llegó a otras expresiones musicales; uno de los elementos más evidentes es el slam, baile que en México se efectúa en la escena del rock urbano, el heavy metal, el surf y el ska. En un foro de discusión por Internet se pregunta: ¿con qué música se baila el slam? El usuario llamado Hard ironiza: “Últimamente hasta con Belanova”; mientras que “el Padrino”, otro usuario, contesta: “Con cualquier ritmo rudo contagioso como para que te animes a darte de madrazos con otras personas”.