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Cumbia villera: afirmación grupal


 

Calificada como vulgar, machista y agresiva, la cumbia villera es un estilo musical y de danza urbana representativo de Buenos Aires, Argentina. Pablo Semán, sociólogo y antropólogo especializado en culturas populares y masivas, explica que este género condensa ciertas características del sector marginal que choca de forma violenta con las apreciaciones estéticas y políticas de las clases medias y altas de ese país suramericano.

Después de pasar de ritmo regional a símbolo nacional colombiano, la cumbia llegó a Argentina en la década de los sesenta y el público que la acogió pertenecía a la clase media. Difundida por los medios institucionalizados, se generó una reapropiación local mezclada con un aire de protesta proveniente de los sectores juveniles populares. Así nació la cumbia villera, que cobró trascendencia sobre todo en la última década del siglo XX.

 

 

“Por su tiempo y por su localización social inicial, los barrios más pobres, la cumbia villera partía de esa realidad social decadente en su forma más aguda: nostalgias apuntaladas en la crónica de un presente de ladrones/policías, drogas, fiestas y voces ‘impropias’, que conjugaban la crítica con la ‘simple’ narración de la desesperanza”, comenta Semán en un ensayo publicado en 2012 por la revista Nueva Sociedad.

El cruce dado entre la situación económica y tecnológica, apunta Semán, posibilitó que en Argentina se engendrara una versión particular de cumbia, en la cual lo tropical del ritmo se entrelazó con las problemáticas y visiones de los jóvenes marginales. “En un sentido sociológico, no fue cualquier música, sino una música que acompañó la constitución social de una generación y le dio una forma de obrar e inscribirse en la sociedad.”

 


 

La cumbia villera es música y baile, una relación indisoluble de este género que enfatiza la relación discursiva de las letras con el movimiento del cuerpo, así la protesta política y la inconformidad social se instituyen en el ámbito sonoro pero también corporal.

Semán señala que “el baile es el espacio de una afirmación grupal: nadie va solo al baile sino como parte de colectivos de diversos formatos (amigos, familiares, moradores de un mismo barrio), para los que ganar un espacio privilegiado de control o visibilidad es parte de la diversión”.

 

– Silverio Orduña