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CRESSIDA DANZA CONTEMPORÁNEA EN LA CIUDAD DE MÉXICO


Por Ximena Flores / @matitatierna

 

 

Uno de los fenómenos más interesantes en la investigación, promoción y creación de la danza es el de la descentralización paulatina de la disciplina. Ésta bien pudo comenzar con la creación del Ballet Independiente en Querétaro, o de la formación de escuelas superiores al noroeste del país, como el caso de la Escuela de Danza en Mazatlán o la carrera de bailarín-interprete en folklore en la Universidad de Colima. Sea como fuere, el actual fomento de la danza in distintas zonas del país ha diversificado la oferta y la demanda de una disciplina que se encontraba ya en plena decadencia en la ciudad de México.

Entre las compañías que actualmente están en proceso de unificación y legitimización frente a la crítica y el público especializado, se encuentra Cressida Danza Contemporánea, proyecto surgido en 2008 de manos de gestores, coreógrafos e investigadores de la península de Yucatán y que actualmente realizan una serie de presentaciones en distintos recintos del Distrito Federal. A finales del mes pasado, dieron a conocer la pieza titulada Representative people colaboración entre el coreógrafo español Roberto Oliván y Lourdes Luna, directora artística de la compañía.

La directriz de la pieza gira entorno al “derecho” único e irrepetible del interprete, de representar sus propias emociones. Para el autor, la creación de un personaje está de más, en vez de ello, coloca a agentes sobre el escenario y a partir de la exploración de las emociones, historias y distintas experiencias de los mismos, se desarrolla de la pieza. Influenciado por el trabajo de Cunnihgam y el artista contemporáneo Tino Seghal, Oliván pretende acercar al espectador a la idea de una no-representación objetiva y externa al sujeto, si no proveniente del sí mismo. Las posibilidades aunque limitadas, permiten realizar a cabo varias preguntas interesantes ¿Qué hace al arte, arte, si no su capacidad para representar lo humano? ¿Un artista está imposibilitado para hablar de lo que no conoce? ¿La experiencia de los sujetos se reduce a lo empírico?

La pieza no está dirigida a los escépticos, de eso no queda ninguna duda. Al principio parecerá limitada en concepto y experimentación dancística. Sin embargo, a medida que la obra se va desarrollando, las posibilidades de la experimentación dancística van desenvolviéndose en el escenario. Desde sus propias experiencias los bailarines se buscan y re-encuentran con aquello que nos hace humanos, sea cualquier cosa que esto signifique.

El trabajo de Cressida Danza Contemporánea, aún en crecimiento, muestra apertura a distintos lenguajes y temáticas que en las compañías defeñas es casi nula, una recomendación más para acercarse al trabajo de los coreógrafos, bailarines e investigadores mexicanos que no residen en la capital.