Conversatorios

II Conversatorio | Procesos narrativos en el arte contemporáneo


Abril , 2015

“El conocimiento [proveniente del arte] tiene sus caracteres singulares: es histórico, es el de una historia, un conjunto de historias que admitimos y aceptamos sin someterlas a valores diferentes de su propio pasado, pero, al mismo tiempo, no es histórico, no se preocupa por la verdad objetiva de esa historia, la que fue suya en el momento en que se ha realizado; al contrario, la aceptamos y la preferimos como ficción”.

Maurice Blanchot

Comencemos el viaje, el proyecto ilustrado kantiano, que forma parte de las vigas con las que se construyó el concepto de arte moderno, sostiene que el juego entre imaginación y entendimiento que se produce en el juicio reflexivo de lo bello y lo sublime no puede generar conocimiento alguno, de ahí su libertad. Kant buscaba un conocimiento universal, leyes. Hoy en día, parece que el arte contemporáneo busca quebrar esas leyes, generar momentos críticos sobre distintas facetas de lo que entendemos por acontecer humano.

Si bien, en pleno siglo XXI, hay algunas prácticas artísticas que sostienen que el arte propicia un conocimiento otro, problema en el que nos enfocaremos, lo que es innegable es que el arte, en su juego, genera relatos, historias y narrativas que van más allá de la pieza, del objeto o proyecto. De ahí que sea importante abrevar de la teoría literaria, Luz Aurora Pimentel sostiene que sólo se puede hablar de narración si hay un modo de enunciación estrictamente narrativo, en las “formas de narratividad figurativa profunda —drama, cine o ballet— el narrador queda, en efecto, a elección. No así en la narrativa verbal —oral o escrita— en la que el narrador es la fuente misma de la información que tenemos sobre el mundo de acción humana propuesto”. En el juego que propicia el arte hay algo más que narración, un intérprete que se encuentra frente a la obra en donde la enunciación no es unidireccional; la obra abierta, decían. O desde Roman Ingarden, se puede decir que el arte está compuesto por zonas de determinación, donde el significado es claro, las cuales acotan zonas de indeterminación, donde aquél que se encuentra con la pieza debe llenar, con su propia experiencia, los vacíos.

Por otro lado, después de la vanguardia, la historia del arte está llena de referentes al mundo actual y a su propio devenir, claves que no siempre son claras para un espectador no familiarizado con esa historia, lo cual ha hecho necesario que las piezas de arte contemporáneo estén acompañadas de una narración que dé pistas sobre su intención. El desfase entre proyectos de arte hipersignificados y un público que no siempre conoce los relatos fundadores de las piezas, ha hecho que sea necesario contar la historia del arte, pero no sólo como la historia de la cultura, de un pasado, sino como historia del tiempo presente. Entonces podemos hablar de dos momentos, el del acontecer de la pieza y la forma en que inmediatamente se narra ese acontecer. Sobre el segundo momento, el de las formas de narrar el arte, encontramos prácticas que rebasan las del historiador, entre ellas, el periodismo, la crítica de arte, la curaduría y la redacción que tiene que realizar el propio artista sobre su proyecto para ganar una beca o una residencia.

Y en este punto, vale la pena pensar en nuestra propia demarcación, en México. No me refiero a pensar una historia nacionalista del arte, sino a intentar discernir la forma en la que hemos contado lo sucedido en el país después del muralismo. Hay muchos relatos sobre exposiciones, desde la invitación en Facebook, hasta el catálogo o el folio, sin embargo, son menos los esfuerzos por contar los cambios y avatares del arte contemporáneo mexicano. Podemos pensar en grandes exposiciones que han intentado reunir obras que se han convertido en los engranes para la vuelta de tuerca, pero ¿cómo contar microhistorias sin una gran historia? ¿es posible? ¿dónde comienza a esparcirse el relato? Por lo menos, en las universidades de la ciudad de México que imparten arte, tanto en producción como en historia o filosofía, es poco probable que se introduzcan a artistas y autores de arte contemporáneo internacional y mexicano de una forma clara. ¡Una tristeza!

Ninguna narración es ingenua, el tono, los sustantivos y adjetivos son un medio para decir, seleccionando y dejando a un lado; el desenvolvimiento natural de contar una historia consiste en esta operación. Partiendo de que es importante comenzar a dialogar las formas en que se narra el arte contemporáneo mexicano los invitamos al segundo conversatorio de GASTV en Zona de Desgaste. En esta ocasión participan. Pilar Villela, es artista, curadora y autora de múltiples textos sobre arte contemporáneo; Daniel Aguilar Ruvalcaba, es artista y fundador del espacio independiente Bikini Wax; y Eduardo Abaroa, es artista, escritor y cofundador del espacio artístico Temistocles 44.

Apuntes sobre las narrativas en el arte contemporáneo de Christian Gómez y el planteamiento antes elaborado, son los puntos de partida. A continuación presento el formato en que se llevará a cabo el encuentro y simultáneamente la invitación abierta para reflexionar sobre lo siguiente:

01—A partir de la aparición del objeto artístico, ¿cómo se narra el arte contemporáneo en la ciudad de México? ¿Vislumbran metodologías específicas o modos naturalizados y repetitivos de contar la historia?

—Pregunta del público

02—¿Qué estrategias imaginan para generar otros tipos de narrativas a nivel curatorial, critico y/o de investigación artística? ¿Cuáles serían las consecuencias de dichas propuestas en el campo simbólico y de poder actual?

—Pregunta del público.

Todos invitados. Reciban Saludos.

Sandra Sánchez | Moderadora

Con el fin de enriquecer la discusión del Conversatorio II: Procesos narrativos en el arte contemporáneo”se sugiere leer:

Apuntes sobre las narrativas en el arte contemporáneo, por Christián Gómez.

*El conversatorio se llevará a cabo el martes 5 de mayo a las 19:30 hrs en Zona de Desgaste (Puebla 303, colonia Roma). La entrada es libre.