Arte

Confesión de artista


Por Rebeca Torres del Castillo / @rebecatorresd

 

“Hay que acompañar la revelación de la confesión con el desciframiento de lo que se dice. El que escucha no será solo el dueño del perdón, el juez que condena o absuelve; será el dueño de la verdad”.

Michel Foucault

Lady in Waiting es una pieza de la última década de producción de Louise Bourgeois que, a mi parecer, encierra la complejidad de su producción artística. En el centro aparece una vez más la figura de una mujer araña quien, como la artista misma, emerge del tapiz de una silla que a su vez contiene al arácnido cautivo en una especie de confesionario; del rostro de la mujer se desprenden hilos que la conectan con la estructura que la atrapa. Contrario a la madera que enmarca a nuestro personaje principal, el mismo se muestra a través de un nítido cristal de la misma manera que la artista se deja ver ante el curioso espectador mostrándole un fragmento de su intimidad.

Bourgeois logró, mediante la confrontación de sus traumas, relacionar consciente y definitivamente su vida personal con sus obras impregnando las mismas con referencias personales dando como resultado piezas autobiográficas; las numerosas entrevistas y diarios publicados por la artista funcionan como índice simbólico para interpretar su obra.  No es para menos que la artista sea considerada la fundadora del confessional art, el término se atribuye a Outi Remes quien lo define como una rama del arte contemporáneo que consiste en la revelación del propio ser, en la exposición de la verdad escondida en el centro del sujeto mediante el acto creativo; este arte precisa un análisis profundo de la persona con el fin de descubrir sus secretos íntimos, de desvelar lo recóndito para llevarlo a lo sensible como obra de arte.

La dama que espera  es una confesión de la artista a su público, su declaración se postra ante nuestros ojos esperando ser descifrada; para hacerlo, es indispensable poner especial atención en los materiales que conforman la pieza y en los elementos recurrentes de su autora: la araña, la mujer, la feminidad; el hilo conector, la madre tejedora, el tapiz, la referencia los padres, etcétera. La arácnida inmóvil se muestra como testimonio de una artista quien se encargó de guiar la interpretación de su producción mediante una definida tipología simbólica. La pieza citada anteriormente se exhibe como elemento central de la última sala de la exposición Petite Maman disponible en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 2 de marzo.