Música

HERE COME THE WARM JETS A 40 AÑOS


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

Este mes se cumplen cuarenta años de la publicación de Here Come the Warm Jets, primer disco solista de Brian Eno, cuyo influyente y comercialmente exitoso periodo tocando el sintetizador en Roxy Music acababa de terminar cuando el cantante Bryan Ferry (irritado, según se dice, porque los extravagantes atuendos y carismática presencia de Eno en el escenario lo habían convertido en el integrante más popular de la banda) lo despidió con la diplomática frase “Pensamos que estás listo para una carrera como solista”.

Fuera cual fuese la motivación de Ferry para haberle dicho eso, tenía toda la razón; Eno estaba preparado para iniciar una de las carreras solistas más importantes y propositivas en la historia del rock, arrancando con el pie derecho con Here Come the Warm Jets, un disco colorido y seguro de sí.

Es necesario reflexionar sobre el impacto que debe haber tenido este disco en 1974. Eno no era entonces el respetado productor y pionero de la música ambient que conocemos ahora; era integrante de una banda cuyo éxito comercial no resultaba explicable del todo para la prensa especializada, recibiendo incluso acusaciones de que su estrafalaria imagen era más importante que su música (la historia, por supuesto, ha puesto a la discografía de Roxy Music en su lugar como lo que es: visionario pop muy adelantado a su época). Eno no era un teclista virtuoso a la manera de figuras del rock progresivo como Keith Emerson o Rick Wakeman, y su contribución al sonido Roxy constaba de ruidos cósmicos y atmósferas disonantes difíciles de categorizar. Las capacidades de Eno como solista eran, pues, una incógnita.

 

“Seven Deadly Finns”, sencillo editado en el mismo año que “Here Come the Warm Jets”. Esta canción no aparece en el disco.

 

Para su primer disco como solista, Eno se hizo acompañar de sus amigos, entre quienes constaban algunos de los más talentosos jóvenes músicos de Inglaterra en ese periodo. Además de reclutar a todos sus compañeros de Roxy Music (a excepción, por supuesto, de Bryan Ferry), Eno emplea integrantes de Hawkwind y Matching Mole, además de recurrir a quien con el paso de los años se convertiría en su compañero en muchas de sus aventuras sonoras más radicales, el magistral guitarrista Robert Fripp.

El disco arranca con un tema categóricamente imponente, “Needles in the Camel’s Eye”. Escrito con base en una variación de los acordes de “Waiting for the Man”, de Velvet Underground, el tema transmite una infecciosa sensación de alegría y libertad, como si Eno se sintiera por primera vez libre del yugo de las expectativas generadas por ser miembro de una banda exitosa. La voz de Eno, aguda y maníaca, canta una retahíla de jubilosos disparates; los textos de todas las canciones del disco fueron compuestas con base en improvisaciones vocales, escribiendo las palabras con base en los sonidos repentizados, por lo que el absurdo predomina en las letras, en las que no obstante aparecen versos realmente sugerentes.

“Baby’s on Fire” es otro de los momentos avasalladores del disco. Sobre un ominoso patrón de dos acordes, Eno recita con voz monótona un texto inquietante, generando una tensión que hacia la mitad de la pieza se libera explosivamente en un solo de guitarra de Fripp, desbordante en imaginación y recursos. La dupla Fripp-Eno firma otro de los temas más rockeros del disco, “Blank Frank”, donde los afilados acordes de la guitarra de Fripp son colocados sobre un primitivo ritmo a lo Bo Diddley.

Hay pasajes experimentales en el disco, como la ominosa marcha fúnebre de “Driving Me Backwards” o el surf futurista del tema que da nombre al disco, pero también momentos de profunda belleza en baladas como “Cindy Tells Me”, “On Some Faraway Beach” (cuyo avasallante muro sonoro fue generado sobreponiendo 27 pistas de pianos) y “Some of Them are Old” (con un conmovedor solo de guitarra slide tocado por Lloyd Watson).

 

El disco completo

 

La carrera de Eno esta llena de triunfos, pero pocos tan redondos como Here Come the Warm Jets, obra maestra que sigue sonando tan fresca y propositiva como el día, hace cuatro décadas, en que fue publicada.