Música

Coil/Nine Inch Nails: Otra vuelta a la espiral


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

Con las tristes y prematuras muertes de John Balance (1962-2004) y Peter “Sleazy” Christopherson (1955-2010), compañeros musicales y de vida, murió también una de las expresiones más violentas, poéticas y bellas que ha dado la música industrial: Coil, proyecto que ambos formaron en 1982, tras el seminal paso de Christopherson por la banda que le dio nombre al género, Throbbing Gristle.

La extraordinaria música de Coil, capaz de pasar de la serenidad a la negrura más aterradora, causó una gran impresión en el hombre que a la postre se convertiría en el creador más exitoso que ha dado la música industrial: Trent Reznor, cerebro detrás de Nine Inch Nails. La influencia de Coil sobre la música de Reznor está presente en toda la discografía de NIN, además de que el proyecto alterno que Reznor formó en 2010 junto con su esposa Mariqueen Maandig adoptó, con el permiso de Christopherson, el nombre del primer EP de Coil: How to Destroy Angels.

A principios de la década de los noventa, Reznor comisionaría a Coil la remezcla de varios de sus temas para los discos Fixed (1992) y Further Down the Spiral (1995). Los resultados fueron afortunados (Further Down the Spiral, en particular, fue un éxito comercial y crítico), pero no contienen sino una fracción de las decenas de remezclas que Coil generó a partir de las composiciones originales de Reznor.

 

“Gave Up (Open My Eyes)”

En 2013, el productor Danny Hyde filtró a Internet algunas de las remezclas inéditas de estas sesiones, cinco de las cuales son ahora editadas de manera oficial en Recoiled. Los 35 minutos contenidos en este disco son sin duda excelentes; esto es música industrial atmosférica y agresiva, de corte clásico. En ocasiones respetan la estructura de los cortes originales de NIN, como en “Gave Up (Open My Eyes)”, pero el disco resulta más interesante cuando Coil lleva las canciones hacia sus terrenos. “Closer (Unrecalled)”, por ejemplo, prescinde de los elementos melódicos más reconocibles del tema más popular y pegajoso de NIN, convirtiéndolo en un lento y doloroso lamento ambient con voces susurradas.

 

“Closer (Unrecalled)”

Sin embargo, pese a lo grato que resulta volver a escuchar la colaboración entre dos proyectos esenciales de música industrial, Recoiled no supera lo logrado por Coil y NIN hace dos décadas. El disco puede resultar interesante para los fans de ambos artistas, pero da la impresión de tratarse de una reedición oportunista e innecesaria. Es inevitable preguntarse si Balance y Christopherson habrían autorizado la aparición del disco de seguir con vida.