Arte

Chaparra Entertainment


Por Alejandro Vazquez / @aerodiolesi

 

 

Si tienes que preguntarte si un cortometraje con efectos 3D sobre un pene mutante del espacio se merece media hora de tu tiempo, tienes que leer más a los formalistas rusos.

Cualquier intento por demarcar culturalmente al objeto de arte de buen gusto es suficiente para que emerja la fauna radioactiva de lo abyecto con más violencia, este es el caso de Chaparra Enterteinment, una productora psychobilly catalana que se ha dedicado desde 1997 a crear materiales que resucitan al cine de género.

Si bien la mayoría de los cortos son pastiches de nostalgia varia sobre el cine de género de antaño y la cultura ochentera, las tramas ágiles, la banda sonora, los doblajes fingidos y los efectos especiales baratos ponen en claro que  hay una gran pasión por la comedia cutre detrás de cada producción. Y esto es un esfuerzo en el que no se invierte en un mundo que de por sí está tan inundado de basura, pero por lo menos se respeta.

Entre estos cortos y videoclips que brillan por su austeridad técnica y creatividad conceptual resalta El Ataque del Pene Mutante del Espacio Exterior (2007), en breve, la historia se trata de una misión de tres científicos que viajan al espacio buscando la cura para la enfermedad de los niños-lobo mexicanos, todo marcha según el plan hasta que una radiación de rayos gama hace que el doctor Dickinson se transforme en un monstruo insaciable que vuelve a la Tierra para sembrar el terror. Se trata de un corto en blanco y negro con secuencias en bicolor 3D, un pésimo guión y buena música, cuyo único defecto imperdonable es no ser un largo.

Chaparra Entertainment también hace música y tiene una editorial de cómics y fanzines, desafortunadamente las publicaciones de Amazing Monsters no pueden verse en internet, pero la mayoría de los cortos y videoclips están disponibles en su canal de youtube. Algunos de los trabajos de esta productora independiente han sido premiados en festivales de España, Alemania y Suiza.

El hombre detrás de Chaparra es Daniel Moreno, un hombre-orquesta catalán que escribe, dirige, produce, actúa, toca la guitarra, tiene dos bandas y un copete alto y brillante que sólo compite en venerabilidad con su barriga.

En una entrevista con Arkanus, Dani Moreno dijo que parte de su inspiración venía de las películas del Santo y Blue Demon y a propósito, Chaparra Entertainment ha dedicado al personaje Amazing Mask una serie breve y pésima. Es justamente ese acto de honestidad lo que da relieve a su industriosa labor para poner en evidencia lo snob y pretenciosos que somos los mexicanos para trabajar con esa parte del legado del cine nacional.

Es de preguntarse, ¿por qué hay catalanes ganando premios en Suiza con cortometrajes horrendos sobre luchadores enmascarados y no gente joven del CCC o del CUT? Tomando en cuenta que ese subgénero nació en México y es ya casi un tema tabú en el INBA y la UNAM. Yo creo que la respuesta es que los jóvenes cineastas mexicanos han aprendido que la risa es un asunto vulgar del que hay que rehuir, y casi en automático caen en la zanja estéril del melodrama latinoamericano.

Es cierto que el Santo ha sido abusado como afiche de la mercadotecnia kitch, pero quedan las vedets, las ficheras, los charros y una abundante genealogía de farsa picaresca que en otro tiempo hizo de la industria cinematográfica mexicana un ente vivo capaz de costear la fundación de un imperio mediático transnacional. No critico que los jóvenes cineastas mexicanos tengan altas aspiraciones intelectuales, ni que la academia fomente esta censura, pero no podemos negar que a nivel masivo somos consumidores obscenos de chatarra.