Arte

BRASILIA


Por Joyce Meneses@Joyce_nmr

 

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La idea de generar una nueva capital para el país ya cruzaba la mente de José Bonifacio de Andada e Silva desde los primeros años del Siglo XIX, tiempo después en 1891 cuando se retoma la idea y se decide que en el Planalto Central se erigiría la nueva ciudad con un área de 14400 Km2, sin embargo el tiempo transcurrió y no fue hasta el gobierno de Juscelino Kubitscheck que todos estos planes al fin fueran tangibles, la ciudad tenía como objeto renovar la consciencia nacional mediante el desarrollo y ocupación de las regiones interiores del país buscando mostrar un signo de contemporaneidad en los nuevos rumbos políticos del país.

Goiás, fue el estado seleccionado para ubicar la nueva capital, la cual fue erigida con rapidez,  4 años de trabajo intenso, rindieron frutos al verse materializada Brasilia, planificada urbanamente por los arquitectos  Lúcio Costa y Oscar Niemeyer, quién además diseñara varios de los principales edificios en la ciudad. La ciudad finalmente fue la gran oportunidad de poner en marcha las teorías y los proyectos analizados durante el Movimiento Moderno, la Carta de Atenas, de  Lecorbousier,  se hace presente y rige en la concepción plasmando los siguientes conceptos: residencias bien ventiladas cercanas a los espacios verdes, la separación de las residencias de los lugares de trabajo, la industria debía ser colocada fuera de la ciudad de manera apropiada, generación de espacios exclusivos para las actividades culturales y la separación de la circulación de los vehículos de la circulación peatonal.

Los obreros fueron los primeros en habitar Brasilia, fueron los encargados de levantar edificios monumentales, símbolos de modernidad, entre ellos los Palacios de la Alvorada y de Planalto, la Catedral Metropolitana y la nueva sede del Congreso, con dos torres gemelas acompañadas por una semiesfera para el Senado y otra para la Cámara de Diputados. Materializaron también el lago Paranoá, destinado a incrementar la humedad de una zona casi desértica, el cual actualmente alberga casi la tercera parte de las embarcaciones deportivas del país; esto resulta un dato que llama la atención si se tiene en cuenta que la urbe dista 1.200 kilómetros del océano Atlántico.

La ciudad fue concebida inicialmente para  que 500,000 personas la habitaran, hoy día existe una realidad distinta pues cuenta con 2, 600,000 habitantes. Podría decirse que la ciudad tenía un planeamiento sólido, desafortunadamente tardo tanto en ser factible su materialización que muchos factores fueron pasados por alto y que hoy en día acaecen en la ciudad, se podría decir que actualmente la ciudad ha sido rebasada como sucede en todas las ciudades del mundo, la planeación una vez ideal para crear Brasilia hoy sufre fuertes estragos y lucha por solventarlos y mantenerse al día.

Los problemas principales como en toda ciudad es la errónea e insuficiente planeación de la movilidad, Brasilia fue pensada en el boom del automóvil, por lo que no es de extrañar que muchas de sus áreas son inaccesibles para el peatón.  La carencia de transporte ante una población en aumento es algo contra lo que lucha la ciudad, recientemente se ha dotado del servicio de metro y una fuerte inversión en el transporte público.

La brillante nueva ciudad atrajo a muchos habitantes, tanto que en tan solo le tomó diez años alcanzar su expectativa máxima de pobladores,  ante la insuficiencia los barrios sin planeación no se hacen esperar en los alrededores generando el aumento de los problemas de infraestructura y movilidad.

La ciudad es digna de reconocerse como un esfuerzo verdadero de planeación urbana, es así como en 1987 fue declarada Patrimonio de la Humanidad, sin embargo dista bastante de vivirse según la utopía, lo cual nos dice que nuestro ritmo imparable de crecimiento es nuestro reto más grande ante la posibilidad de vivir en tranquilidad y con una elevada calidad de vida, puesto que nuestros ideales contrapuestos, nos obligan a padecer las ciudades.

En palabras de nuestro recordado Oscar Niemayer: “Hoy en día se critica a Brasilia, se la acusa de ser inhumana, fría, impersonal. Vacía, en suma. No es culpa nuestra [de Lucio Costa y Oscar Niemeyer] si se ha convertido en víctima de las injusticias de la sociedad capitalista.”

La tarea en materia de diseño urbano es grande, las condiciones del mundo moderno y capitalista serán los principales obstáculos a vencer para poder aspirar a cubrir las necesidades de sus habitantes.