Arte

Berberian Sound Studio


Por Alejandro Vazquez / @aerodiolesi

 

 

En la década de los setenta el Berberian Sound Studio fue el estudio de post producción más barato y sórdido de Italia. Esta extraordinaria película de terror cuenta la historia de Gilderoy (Toby Jones), un ingeniero de sonido que viaja a este legendario estudio italiano para trabajar en la película titulada II Vortice Ecuestre. En mi opinión el trabajo técnico, la historia y la creación de atmósferas misteriosas (de una fuerza estética admirable), hacen que sea posible percibir más a la película como un homenaje al género en sí que a un director en particular.

Esta película abatió en el BAFICI y en el London FrightFest Film Festival por su dirección, música y por la actuación de Toby Jones, crucial para percibir el paulatino desmoronamiento del personaje principal en el ambiente irracional y misterioso del arte.

En el filme en el que trabaja Gilderoy, no hace falta ver un solo fotograma para interpretar el delirio siniestro que está sucediendo en la pantalla que él observa mientras nosotros asistimos a la narración completamente poética del sonido. Éste es hecho por un prodigioso despliegue de técnicas que van desde el despedazamiento de frutas, vegetales sumergidos en agua, a la emulación del sonido de un theremin con un foco y un trozo de metal dentado, hasta ciertos parlamentos enigmáticos y gritos desgarradores.

Como en muchas películas donde se revela el punto de vista espacio-temporal de la narración casi al final, una segunda lectura ayuda a sumergirse de lleno en la generosa labor estética de la película. En esta película del británico Peter Strickland sucede la transustanciación de la imagen en dos niveles; en el primero el sonido convierte todas las imágenes inocentes en algo obscuro, y en el segundo, cuando conocemos que II Vórtice Ecuestre, la película de la vida de Gilderoy. La película en su totalidad se transforma en un poema sobre el mundo de los muertos. Esta narración del inframundo deja en claro que el lenguaje del terror es belleza.