Arte

Arte inflable


Hong Kong se convirtió en un salón de escultura muy peculiar, al aire libre.

Por Cynthia Arvide

Un patito amarillo de 16 metros de alto flota en la bahía de Victoria en Hong Kong. Es una obra del artista holandés Florentijn Hofman (“un pato que no conoce fronteras ni tiene connotación política”, según el artista) y se encuentra en Hong Kong al mismo tiempo que la muestra Inflation! del Museo Mobile M+ en Hong Kong, un museo de cultura visual que está proyectado para inaugurarse en 2017.

Al parecer últimamente en esta parte del mundo les ha gustado ver un tipo de arte diferente e inflable. El proyecto Inflation! incluye obra de seis artistas de distintos países. Son seis esculturas gigantes de objetos tan variados como una flor de loto, una recreación de Stonehenge, un cerdo o una cucaracha.

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También hay una escultura (performativa) del artista argentino Tomás Saraceno, la cual se puede describir como un domo solar que levanta vuelo ante ciertas condiciones climáticas, sin necesidad de ningún tipo de energía eléctrica. El efecto es cautivador y poético.

La irrupción de estos inflables han generado muchas reacciones en el público, desde sorpresa y risa hasta disgusto. Lo interesante es cómo se logró transformar ese espacio público en un salón de escultura inflable, con mucho humor.

Tomás Saraceno: Poetic Cosmos of the Breath