Arte

Arte en una ciudad vacía


La crisis de la industria automovilística se ha cebado con Detroit, transformándola prácticamente en un páramo yermo. A pesar de ello, algunos de sus pobladores no pierden la fe en la recuperación de la ciudad, creando arte a partir de sus cenizas.

Hace unos días, una noticia sacudió al mundo: La ciudad de Detroit, Estados Unidos, se declaraba en bancarrota. Y es que sus estadísticas son brutales: Desde 1950 a la fecha, ha perdido la mitad de su población, pasando de 1,89 millones de personas a apenas 700 mil; es la segunda ciudad más violenta de EE UU, con 21,4 crímenes por cada 1.000 habitantes; y hay 800 mil estructuras vacías, la mayoría de ellas en ruinas, debido al éxodo masivo de población que ha dejado barrios enteros en completa desolación.

En este contexto desesperanzador es que Tyree Guyton, artista plástico local y ex-combatiente de Vietnam, decide organizar el Proyecto Heildelberg, plataforma comunitaria que busca mejorar la vida de las personas y los barrios a través del arte. Así, espacios abandonados de la ciudad se han convertido en exposiciones al aire libre de todo tipo de objetos desechados que se han transformado en piezas llenas de color y mensaje social. “Nuestra misión es inspirar a la gente a conocer y utilizar la expresión artística para enriquecer sus vidas y mejorar la salud social y económica de su comunidad en general” señalan en su web.

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Actualmente, su campo de acción se desarrolla en tres niveles: programas de educación artística en las escuelas; creación de casas/espacios comunitarios para exposiciones, residencias artísticas, talleres para niños y bibliotecas; y la organización de recorridos turísticos a través de los espacios intervenidos por el proyecto.

De esta manera, buscan transformar la desolación en esperanza enfocándose principalmente en los niños que viven alrededor de la calle Heildelberg, lugar donde nació el proyecto en 1986. “Estos niños caminan a la escuela en un entorno de casas quemadas, desechos, crimen y decadencia. Nuestro objetivo es ofrecerles otra visión, otra perspectiva, para cambiar positivamente el medio ambiente que ellos ven todos los días. En el proceso, ayudamos a construir la autoestima, fomentar la cooperación e impulsar un sentido de orgullo en su comunidad” afirman rotundamente.

 

A largo plazo, el Proyecto Heildelberg pretende convertir las dos manzanas que ocupan en una villa cultural. Para ello, continuarán con la transformación de los espacios abandonados, llenando las viviendas vacías con talleres y exposiciones, por lo que están abiertos a todo tipo de donativos. ¿Será ésta la manera en que la ciudad encontrará una luz al final del túnel? Solo el tiempo lo dirá. Pero, al menos, sus pobladores se resisten a ser engullidos por las cenizas de una ciudad en decadencia.

Si quieres más información sobre las actividades del proyecto e, incluso, si te apetece hacerles una visita, entra a su web: www.heidelberg.org