Arte

ARQUTIECTURA EMERGENTE


Joyce Meneses / @Joyce_nmr

 

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Existen diversas situaciones que se generan de manera inesperada en nuestro entorno contemporáneo y para las cuales una respuesta consistente, rápida y eficaz es imperante.

La arquitectura de carácter temporal tiene aplicación, como ya hemos visto en distintos campos, una respuesta de diseño en cuanto a los refugios temporales para dos casos específicos. Los refugiados de una tragedia natural que han sido despojados de toda pertenencia y los refugiados de conflictos políticos que se ven obligados a abandonar su vivienda siendo reubicados por cuestiones de seguridad civil; es decir, hablando en sentido humanitario es imperante contar con respuestas rápidas pero sobre todo de calidad para estas situaciones, puesto que cubrir la necesidad básica de refugio del hombre no puede ser otra cosa que una tarea prioritaria para el resto de sus congéneres, por sobre todo para el arquitecto.

Cuando se presenta uno de estos escenarios, generalmente se piensa que se provee la atención necesaria a los afectados, mediante el gobierno, los programas humanitarios y voluntarios, una forma de estar al tanto para muchos es a través de los distintos medios que informan mediante notas sobre la situación en progreso, sin embargo, estas noticias poco a poco van desapareciendo, pero no así la situación de crisis para los afectados. Existen refugios emergentes que duran mucho más de lo estimado, meses, años, es aquí cuando las respuestas ofrecidas al inicio comienzan a ser insuficientes o deficientes para una necesidad mayor.

Ante una devastación natural, el restablecimiento de una población es una cuestión que avanza a marchas forzadas, implica una reorganización y planificación de escasos recursos, una fuerte demanda de atenciones en diversos sectores, desde los más básicos, salud, vivienda y alimento, hasta la reestructuración económica y social de una comunidad. Algo muy similar sucede con los refugiados de una situación política de conflicto, la reubicación de los civiles puede extenderse dependiendo del conflicto hasta por años.

Es por ello que una arquitectura emergente resulta prioritaria, pero pensada para no solo dar respuesta en corto, sino a mediano y a veces hasta un desafortunado largo plazo de reestructuración urbana o regional.Los afectados que se ven obligados a enfrentar estas situaciones por años, sufren no sólo de la pérdida de refugio y de sus seres queridos; también experimentan la pérdida de su entorno físico y su sentido de pertenencia espacial y comunal.

El sentido de desarraigo, segregación, tristeza e ira que se puede vivir en estas situaciones, generalmente termina estallando en conflictos sociales dentro de refugios o campamentos habitados aún, pero abandonados en sentido de que ya no resultan útiles para un término de mediano o largo plazo.

El reto es difícil, pues los recursos por lo general son escasos, sin embargo habrá que aprovecharlos de la mejor manera para brindar espacios emergentes si por su pronta respuesta, pero además transitorios de una necesidad de emergencia a una de readaptación.

Los puntos importantes a tomar en cuenta en nuestra respuesta son,  materiales accesibles, económicos, ligeros, de fácil transportación, la factibilidad de ensamblaje o armado sin necesidad de herramientas o maquinaria, en cuanto a diseño, generar espacios que permitan en primer lugar obtener un espacio de confort y protección que permita el eficaz aprovechamiento de los recursos naturales, que brinde un sentido de hogar temporal, más que de solo un espacio donde protegerse de la intemperie.

Además de esto no sólo se debe de pensar en generar un módulo en repetición, para los refugios los que su establecimiento se prolongue del mediano al largo plazo, es necesario contar con un plan de desarrollo comunal, donde se diseñen también espacios emergentes-transitorios para las demás necesidades que permitan la amalgamación o la reintegración de una comunidad, si este objetivo no se cumple, los refugios se convierten en asentamientos irregulares conflictivos, insalubres e inseguros.

Hemos comprobado que no estamos exentos de enfrentar una tragedia natural o un conflicto político; debemos estar atentos y preparados para responder con calidez humana y con un objeto arquitectónico versátil y de calidad.