Música

Artic Monkeys: Inglaterra está dormida


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

“There’s no future in England’s dreaming”, cantaba Johnny Rotten en 1977, mientras Inglaterra vivía una crisis económica y social que se veía reflejada en un momento extraordinariamente creativo en la música popular de ese país. Pienso en eso mientras escucho uno de los discos británicos más celebrados del 2013, AM, de Arctic Monkeys, por lo llamativo que resulta el hecho de que, en un país del que surgieron algunas de las propuestas más radicales y revolucionarias en la historia del rock, actualmente se ensalce a un disco tan musicalmente conservador y convencional, como si el profundo sueño de Inglaterra sólo les permitiera añorar glorias pasadas que a estas alturas debieran estar superadas en busca de nuevos horizontes.

AM, quinto disco de la banda originaria de Sheffield, Inglaterra, se compone por doce temas entre los que predominan los medios tiempos de profundo groove y la cálida saturación de las guitarras. Las melodías están recubiertas por una pátina de glam-rock setentero, y el tono ligeramente nasal en la voz de Alex Turner presenta claras reminiscencias de John Lennon por vía de los hermanos Gallagher. El conjunto de elementos logra un sonido en extremo agradable, y en ningún momento se pone en duda la dedicación y convicción que los músicos invirtieron en esta grabación. Sin embargo, muy poco del contenido musical de AM suena como si hubiera sido concebido antes de 1972.

 

Video oficial de “Do I Wanna Know?”

 

Turner es un compositor hábil, y las canciones son lo suficientemente sólidas para no aburrir, aunque muchas de ellas se basan en lugares comunes, desde los coros femeninos a la “Gimme Shelter” que aparecen en varios temas hasta el melodramático piano Bowiesco de “No. 1 Party Anthem”. Entre los temas notables podemos mencionar a la potente dupla que arranca el disco, “Do I Wanna Know?” y “R U Mine”, la evocativa “Arabella”, y las rítmicas “Fireside” y “I Want it All”. Lo mejor de AM son dos canciones de amor de exquisita manufactura que aparecen cerca del final, “I Wanna Be Yours” y “Stop the World I Wanna Get Off” (esta última canción, inexplicablemente, sólo aparece en la edición de lujo). Hay también tropiezos en el disco, como el torpe flirteo con el hip-hop de “Why’d You Only Call Me When You’re High?” o la confusa “Knee Socks”, pero el balance general es positivo.

 

Video oficial de “Why’d you only call me when you’re high?”

 

En resumen, AM es un disco de buena calidad pero poca originalidad, y resulta inexplicable que medios especializados tan respetables como el venerable NME británico hayan galardonado a esta cumplidora pero banal banda, nutrida con los lugares comunes de los Beatles y los Rolling Stones, con el título de mejor disco del año.