Música

ARCADE FIRE: ORFEO EN LA DISCO


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

 

A una década de su primera referencia discográfica (el EP homónimo editado en 2003), los canadienses Arcade Fire han alcanzado tal éxito crítico y comercial que en apariencia les queda poco por demostrar. Pese a ello, su cuarto disco de larga duración es la obra más compleja y ambiciosa (que no la mejor lograda) de toda su carrera, un disco doble que a lo largo de 85 minutos exhibe la pericia instrumental y compositiva de la banda en conjunción con nuevas influencias que dotan de un carácter más rítmico y sincopado al sonido épico y ricamente orquestado con que se les suele asociar.

James Murphy, líder de los desaparecidos y añorados LCD Soundsystem, es uno de los productores de Reflektor, y el disco arranca sonando casi idéntico a esa gran banda neoyorquina de rock bailable; “Reflektor”, la canción que da título al disco, emplea un potente ritmo a medio camino entre la música disco y el nervioso funk de los Talking Heads como base para una de las melodías más memorables que ha compuesto Arcade Fire. “It’s Never Over (Oh Orpheus)” es otro corte claramente influido por LCD Soundsystem; su groove es muy similar al tema “Get Innocuous!” de éstos últimos, mientras que el texto hace referencia a una de las principales influencias temáticas detrás de Reflektor; el mito de Orfeo y Eurídice (cuyas figuras adornan la portada del disco, esculpidas por Rodin), sobre todo la versión presentada por Marcel Camus en su filme Orfeu Negro (1959).

 

Video oficial de “Reflektor”, primera canción del disco

 

“Here Comes the Night Time”, por su parte, exhibe otra de las mayores influencias musicales detrás de este trabajo, los ritmos caribeños, particularmente los provenientes de Haití y Jamaica. Arcade Fire manejan dichas cadencias de manera convincente, usándolas para enriquecer su sonido característico, no para sustituirlo. Una segunda versión del mismo tema, cargada de violines y pathos, más cercana al sonido de los discos anteriores de la banda, da inicio a la segunda parte de Reflektor.

 

“Here Comes the Night Time”, mediometraje de Roman Coppola que incluye tres cortes de Reflektor

 

“Normal Person” mantiene un atractivo groove de blues-funk durante sus versos, con incisivas líneas de guitarra que confluyen en un explosivo coro. “Joan of Arc” inicia como un febril tema de punk, para después enclavarse a un sensual ritmo de boogie. “Supersymmetry”, en la recta final del disco, viste a los canadienses con una capa de electrónica gélida. Estos cambios de ritmo y estilo, tan prevalentes en el primer disco de Arcade Fire, el aún insuperable Funeral (2004), lejos de resultar forzados o chocantes son parte esencial del sonido y personalidad del ensamble canadiense.

Reflektor dista de ser un disco sin fallas; muchos de los temas resultan más largos de lo necesario, y el disco cabría cómodamente en un solo CD si le quitaran unos quince minutos de pretenciosos e innecesarios collages sonoros. Sin embargo, la variedad estilística y cantidad de melodías memorables aquí contenidas resulta impresionante y reitera el status de Arcade Fire como una de las agrupaciones más importantes de la actualidad. Un disco imperfecto pero monumental.