Arte

AHÍ ESTÉSE…por Juan Sebastián Lach


Por Andrés Reyes / @MrIntra

Juan Sebastián Lach Lau, además de artista sonoro, es un músico, compositor y matemático. Su carrera inició como tecladista de Santa Sabina (1991-2001), agrupación a la que abandonó para realizar sus estudios de maestría en composición musical y en sonología en el Conservatorio Real de La Haya (Holanda), para posteriormente realizar el doctorado en el Instituto Orpheus de Gante (Bélgica). Sus composiciones como artista sonoro, son resultado de su formación transdisciplinar y según él, “están basadas en procesos algorítmicos y búsquedas armónicas microtonales”. Tal es el caso de Ahí estése… pieza expuesta en el Espacio de Experimentación Sonora (EES) del MUAC en febrero del año pasado. Esta pieza tomó su nombre de la mexicanización del término musical griego aiestésis, concepto desarrollado por el músico, filósofo y alumno de Aristóteles, Aristóxeno (o Aristógenes de Tarento, 354-300 a.C.) en su tratado musical titulado Elementos armónicos, y según el cual se involucra el oído y el intelecto en el discernimiento contextual del sentido musical de las notas e intervalos que el escucha percibe en la música. Bajo esta premisa teórica, la instalación sonora  que presentó Lach, pretendió intervenir el espacio del EES a través de texturas armónicas generadas por computadora a partir de los sonidos emitidos dentro del lugar mismo; es decir que la pieza reproducía metafóricamente el “éter sensorial” perceptivo del espacio acústico por medio de las cualidades sonoras proyectadas (acústicamente hablando) por el publico. La pieza fue presentada originalmente en el festival de artes electrónicas y video Transitio en 2011, sin embargo según la curaduría del MUAC, la versión expuesta el año pasado fue una readaptación aural específica con el EES.

Se trataba de una instalación que correspondía teóricamente al arte postmoderno, pues respondía a la estética relacional propuesta por Nicolás Borriaud. Reflejaba la concepción espacio-temporal del intercambio artístico descrito por el autor, concepto en el que se da la transición estética entre la pieza y el espectador (u oyente en este caso), “se abre al diálogo, a la discusión, a esa forma de negociación humana que Marcel Duchamp llamaba -el coeficiente de arte-, un proceso temporal que se desarrolla aquí y ahora”. Esto es evidente en tanto que la pieza necesitaba del público para poder desarrollarse plenamente, pues, sin éste que emitiera sonidos para que la obra los reinterpretara y reproduzciera, simplemente no podía ser, ni acontecer o devenir como obra de arte. En este sentido, según Borriaud, la intervención es “transparente”, pues “el que escucha” pudo presenciar el proceso artístico de producción de la obra de Lach, desacralizando el misticismo que se acostumbraba generar en torno a las obras de arte. De esta manera, el artista produjo no una obra, sino una manera de relación entre el espectador y el arte.