Arte

.38 Expansiva


 Un recorrido por el trabajo en videohome de Christian González y el rescate de su película .38 Expansiva.

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Magnicidios, investigaciones para esclarecer dichos crímenes, complots, estaciones de radio pirata, violaciones en bodegas abandonadas, personajes enmascarados, hombres con looks estrambóticos, mujeres con metralletas, cadáveres que cantan, vaginas dentata y mucha incorrección política. Sí, ¡todos esos elementos están juntos en un videohome que está listo para ser revalorado!

Para 1996, el director Christian González ya se había consagrado como el auténtico renegado del cine mexicano, una anomalía teniendo éxito como ningún otro el mercado del video, contrastado por la etiqueta de enemigo número uno por parte de la crítica especializada; ya sea por la vulgaridad de su masterpiece Ritmo, Traición y Muerte: La Cumbia Asesina (1991), la misoginia desaforada de Por un Salvaje Amor (1992), o por la mezcla de sexo y violencia inédita en nuestro contexto fílmico cortesía de Esclavas del Sadismo (1994).

Como esto si no hubiera sido suficiente para el director, ese año crea .38 Expansiva, una de sus obras más polémicas, la cual, inclusive, estuvo censurada y mutilada; eso sin contar que su distribución fue muy pobre.

“Cuando el cine de género era automáticamente nulo en nuestro país, Christian González era el único realizador vital creando slashers, giallos, rape and vengeance movies, películas protagonizadas por punks, asesinos seriales, y más. De ahí que sea hasta el día de hoy el rey del mexploitation”, menciona el cineasta y difusor de sub-géneros cinematográficos, Aarón Soto.

Y en efecto .38 Expansiva era totalmente diferente a cualquier otra cosa que se estuviera produciendo localmente en esa época: El Samurai (interpretado por el inolvidable Jorge Luke, presumiendo su icónico mullet), es un detective retirado, el cual ahora se dedica a ser el locutor de una estación clandestina de radio. Un asesinato que ha cimbrado las esferas del poder (mismo que aunque nunca se menciona directamente, es obvio que hace alusión a Colosio); hace que El Samurai sea contactado por un importante diputado (Noé Murayama) para que entre nuevamente en acción e investigue quiénes son los responsables del crimen, destapando una cloaca de corrupción, donde todos resultan sospechosos.

Un thriller rutinario ¿cierto? Bueno, con Christian González esto da una vuelta de tuerca. Vaya, en ninguna otra película, nuestro héroe se llegaría a topar con una dominatrix con funestas consecuencias, o en el clímax, se montaría una parodia de las secuencias de balaceras estilo Hong Kong (con todo y los actores simulando estar en slow motion), sólo por mencionar dos detalles que desconciertan, pero al mismo tiempo fascinan.

Si bien, la película se perdió en el limbo por demasiado tiempo, su rescate en octubre pasado, dentro de la primera edición de Feratum – Festival Internacional de Cine de Terror, Fantasía y Sci-Fi en Tlalpujahua; activó el interés para una nueva generación de espectadores, por lo que las proyecciones (de carácter underground) ya se han empezado a llevar a cabo.

Si quieres conocer una pieza freak de nuestro cine, vean el trailer:

 

 

– Alberto Acuña