Otras disciplinas

35 años de Trio A, de Yvonne Rainer


En 1978 la coreógrafa y bailarina estadounidense Yvonne Rainer filmó Trio A, una secuencia de su obra The Mind Is a Muscle (1966) para documentarla. Este registro audiovisual, además de ser una huella imborrable en la historia de la danza internacional, se convirtió en una pieza de arte que pertenece a la colección del MoMA de Nueva York.

 

 

Rainer es una figura emblemática en el mundo dancístico que cuestionó no sólo las reglas de la danza sino que estableció una reflexión profunda sobre el lenguaje del arte en general y la estética. Su postura crítica la convirtió en una activista que cruzó las fronteras del cine y la coreografía. Ella nunca ha sido famosa pero, desde hace mucho tiempo, ha sido influyente en la escena del arte contemporáneo, explica Sanjoy Roy, crítico del periódico británico The Guardian.

En un principio decidió estudiar actuación pero Rainer desistió y cambió su rumbo hacia la danza. Se formó con Martha Graham, Merce Cunningham y la bailarina Mia Slavenska. Después de conocer a Trisha Brown, empezó a trabajar con ella y en 1962 fundaron el colectivo Judson Dance Theatre en NY, cuyo trabajo experimental y relacionado con el performance influenció a la escena artística de su generación.

 

 

Con una visión en contra de las convenciones dancísticas, Rainer creó un manifiesto en 1965 en el que rechazaba que su trabajo deviniera en espectáculo, glamour y virtuosismo. También reaccionó en contra de la figura del bailarín y su excentricidad. Se empeñó en darle un sentido intelectual a la danza y no utilizar el movimiento por el simple movimiento sino que debía tener una razón, un significado.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

De acuerdo con el catálogo en línea del MoMA, en Trio A se distingue la preocupación de Rainer por los movimientos cotidianos y los gestos corporales, en donde la danza es una exploración de acciones y no un vehículo para contar historias o relatos con una dramaturgia específica. En el filme, la coreógrafa aparece bailando poco más de diez minutos, utilizando posturas y secuencias alejadas de la codificación tradicional de la danza.

 

– Silverio Orduña